sábado, 28 de marzo de 2015

LOS QUE SE VAN, LOS QUE SE QUEDAN


Los diputados y senadores que se van
Varias figuras de peso vencen su mandato en diciembre próximo, cuando el Congreso renovará su representación. El Frente para la Victoria se juega en Diputados casi el 65% de las bancas. Quiénes serán candidatos y quiénes preparan las valijas. 




No será una elección más. El Congreso vivirá en diciembre la renovación parlamentaria más importante de los últimos tiempos. Tras 12 años de Gobierno kirchnerista, el futuro del país se debate entre la continuidad de un rumbo o el inicio de una nueva etapa.

Las urnas no serán una instancia fácil para el partido que lidera Cristina Fernández. El oficialismo deberá hacer una muy buena elección, casi excelente, para retener la mayoría que le permitió sancionar todas las leyes enviadas por el Poder Ejecutivo bajo un ritmo vertiginoso y expeditivo.

En la vereda de enfrente las cosas tampoco parecen sencillas. La oposición, que hasta ahora no logra la unidad, tendrá la chance de revertir los resabios del famoso 54 por ciento que logró el kirchnerismo en 2011 y reforzar la performance de los últimos comicios. Algo que ningún partido político podrá lograr por sí solo.

Casi obligados a detener sus campañas por la trágica muerte del fiscal Alberto Nisman, los candidatos vuelven de a poco al ruedo y retoman las negociaciones que se traducirán luego en las listas. Con el calendario electoral corriéndoles por detrás, muchas fuerzas políticas ya pusieron un pie en el acelerador y terminan de definir los acuerdos con los que competirán en las PASO el 9 de agosto.

En el Parlamento se renovará la mitad de la Cámara de Diputados (130 miembros) y un tercio del Senado (24 miembros, pertenecientes a Catamarca, Córdoba, Corrientes, Chubut, La Pampa, Mendoza, Santa Fe y Tucumán). De cara al siempre conflictivo armado de listas, quienes no logren lugar en el rubro legisladores nacionales podrán conformarse con la categoría electoral que debutará este año: los parlamentarios del Mercosur. Se elegirán 19 por distrito regional y 24 por distrito provincial, esto es, uno por cada una de las 23 provincias y uno por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

En el Congreso nacional, el kirchnerismo es el que tendrá los mayores desafíos. En la Cámara baja, el Frente para la Victoria pondrá en juego casi el 65 por ciento de sus bancas, lo que lo convierte en el bloque que más escaños arriesga. La bancada de la Unión Cívica Radical, la primera fuerza opositora, y el Frente Renovador de Sergio Massa renuevan casi el mismo porcentaje de bancas: el 36 y el 35 por ciento de sus diputados, respectivamente. El Pro de Mauricio Macri está más tranquilo: apenas pone en juego el 28 por ciento de su representación. Pero, ¿quiénes son los diputados al borde de concluir su mandato?



Nombres de aquí, nombres de allá

El Frente para la Victoria deberá renovar 77 de las 119 bancas que ostenta en la Cámara baja. Puede respirar tranquilo en un sentido: tiene asegurada la continuidad de importantes dirigentes que tienen mandato hasta 2017. Se trata de los diputados que lograron renovar sus bancas en las elecciones de 2013: tal es el caso de Carlos Kunkel, Diana Conti, Carlos “Cuto” Moreno, Héctor Recalde, Edgardo Depetri y la jefa del bloque, Juliana Di Tullio.

La misión fuerte del oficialismo será conservar las bancas de casi todos los representantes de la agrupación juvenil La Cámpora, incluidos su líder,Andrés “Cuervo” Larroque, y Eduardo “Wado” De Pedro, quien además es consejero de la Magistratura. También se les vence el mandato aAnabel Fernández Sagasti, María Luz Alonso,Walter Santillán, Andrés Arregui, Mayra Mendozay Marcos Cleri. Este último podría convertirse en el compañero de fórmula de Omar Perotti para la gobernación santafesina. Mientras tanto, sólo tienen asegurada su banca hasta 2017 tres diputados camporistas: Juan Cabandié, Mauricio Gómez Bull y Josefina González. El primero es el favorito del Frente para la Victoria en la interna para suceder a Mauricio Macri en la Ciudad.

Entre las figuras de peso que se van en diciembre está nada menos que el presidente de la cámara,Julián Domínguez. A seis meses de las PASO aún mantiene el misterio en torno a su candidatura, fiel a su idea de que “primero está el proyecto y luego los candidatos”. ¿Bajará su precandidatura presidencial para ir por la provincia de Buenos Aires? Sólo una cosa es segura: el oriundo de Chacabuco no volverá a ser diputado. No cree en la reelección en los cargos y prefiere la gestión.

Otros diputados cuyo mandato vence el 10 de diciembre son tres figuras relevantes del PJ: el ex jefe del bloque José María Díaz Bancalari; el armador electoral del peronismo, Jorge Landau, y la histórica Graciela Giannettasio. Además, renueva su banca el presidente de la Comisión de Presupuesto, el porteño Roberto Feletti, que ya se anotó en la interna del Frente para la Victoria para la jefatura de Gobierno porteño, donde competiría con Cabandié.

La UCR deberá retener 13 de las 36 bancas que tiene en la Cámara de Diputados. Hoy define su futuro el presidente del bloque, Mario Negri. ¿Irá por la reelección? En tanto, el candidato radical para la provincia de Buenos Aires es Miguel Bazze, otro que tiene mandato hasta diciembre. Lo mismo sucede con una figura de peso en la bancada, Manuel Garrido, y otros como Miguel Giubergia y Enrique Vaquié. El hasta ahora radical Eduardo Santín, la espada de Leopoldo Moreauen el Congreso, anunció su partida del bloque. Por último, preparan las valijas Patricia De Ferrari,Daniel Kroneberger, Hugo Maldonado, Héctor Olivares, Agustín Portela, Fabián Rogel y Luis Sacca.

El Frente Renovador sólo expone seis de los 17 escaños del interbloque, dado que se trata de la fuerza política que más se impuso en las últimas elecciones. La figura más relevante es Graciela Camaño, y la lista se completa con el bonaerenseAlberto Asseff; el fueguino Rubén Sciutto; la representante de Gustavo Posse, Laura Esper; el gremialista petrolero Alberto Roberti y Oscar “Cachi” Martínez, que irá por la gobernación santafesina en una interna con el ruralista Eduardo Buzzi.

De las 18 bancas que tiene, el interbloque Unión Pro pone en juego cinco, empezando por su jefe,Federico Pinedo. También define su destino una carta fuerte de este espacio, Patricia Bullrich, que recobró protagonismo mediático en el último mes por el caso Nisman. Por último, vencen los mandatos de los porteños Pablo Tonelli y Cornelia Schmidt-Liermann -ambos con intenciones de renovar-, además del aliado mendocino Roberto Pradines.

Hay bloques que corren el riesgo de perder toda su representación en el Parlamento. Es el caso del Frente Cívico de Córdoba, liderado por el senador Luis Juez, que vence su mandato al igual que sus diputados Graciela Villata y Jorge Valinotto. Lo mismo pasa con los tres legisladores de Unidad Popular, Claudio Lozano, Víctor De Gennaro y Antonio Riestra. Hasta ahora, sólo De Gennaro confirmó que será precandidato a presidente.

El interbloque del Frente Amplio Progresista renueva 10 de sus 15 escaños. De éstos, cinco pertenecen al Partido Socialista (Juan Carlos Zabalza, Roy Cortina, Omar Barchetta, Ricardo Cuccovillo y Elida Rasino), dos al Frente Cívico cordobés antes mencionado; tres al GEN (Omar Duclós, Virginia Linares y Fabián Peralta) y Victoria Donda (Libres del Sur), que por lo pronto ya lanzó una pegatina de afiches en la Ciudad. Pero la sorpresa la dio Cortina, quien bajó su precandidatura a jefe de Gobierno porteño para encabezar la lista de legisladores por ese distrito y bancar la fórmula Martín Lousteau-Fernando Sánchez.

Párrafo aparte merecen los aliados más fieles del kirchnerismo en la Cámara baja, como el Frente Cívico por Santiago, que pone en juego cuatro de sus siete bancas. Son las de José Herrera,Graciela Navarro, Mirta Pastoriza y Aída Ruiz. Un bloque más comprometido es Nuevo Encuentro, donde sólo Carlos Heller tiene asegurada la continuidad. Deberán renovar los otros dos integrantes del espacio, Juan Carlos Junio y Carlos Raimundi. En Compromiso Federal, la bancada de cinco diputados que responde a los hermanos Rodríguez Saá, están en juego los escaños deWalter Aguilar, Ivana Bianchi y Edgar Müller. Del Movimiento Popular Neuquino, sólo Alicia Comellideberá renovar su banca, ya que Adrián San Martín y María Inés Villar Molina ingresaron en 2013.

Entre los monobloquistas que podrían dejar el Congreso figura ni más ni menos que Facundo Moyano, quien podría encontrar algún lugar en las listas de Sergio Massa. También vence su mandato Ramona Pucheta, que ya es calificada como aliada incondicional del oficialismo y evalúa una eventual candidatura a diputada provincial por el Chaco –asumió por el distrito bonaerense-. Por último, preparan las valijasCarlos Brown (FE), Graciela Boyadjián(Movimiento Popular Fueguino) y Bernardo Biella, el salteño aliado a la UCR.



Panorama en el Senado

La bancada kirchnerista arriesga apenas cinco de las 32 bancas que tiene en el Senado, la cámara más afín del Congreso. No tiene mucho que perder. De las principales fuerzas opositoras, la UCR estará más jugada, ya que renueva siete escaños de 11, y el interbloque FAP-UNEN-CCARI, tres de seis.

Una provincia clave en el mapa electoral oficialista es Tucumán. Por ese distrito se va quien fuera presidenta provisional del Cuerpo, Beatriz Rojkés de Alperovich. Su esposo, el gobernador tucumano José Alperovich, ya descartó que la senadora intente sucederlo en la provincia norteña, donde por mandato constitucional no puede ser reelecto. El otro senador que renueva su banca por la mayoría es Sergio Mansilla. Y, por la minoría, la radical Silvia Elías de Pérez.

Otro distrito en la mira del partido de Gobierno es Córdoba, donde los tres representantes pertenecen a la oposición. Luis Juez y Norma Morandini vencen sus mandatos y se abocarán a apoyar la campaña del macrismo en la provincia, en un acuerdo que hasta al propio líder del Frente Cívico le cuesta justificar. La radical Marta Borello completa la lista de senadores cordobeses que se van en diciembre.

Carlos Reutemann es otro de los hombres fuertes que define su destino. ¿Será quien acompañe a Sergio Massa en la fórmula presidencial del Frente Renovador? También se vence el mandato de la senadora que ingresó con el expiloto de Fórmula 1 y luego supo ser aliada oficialista, Roxana Latorre. Y renueva su banca uno de los líderes del socialismo santafesino, Rubén Giustiniani.

En Mendoza el radicalismo pierde ni más ni menos que al titular del Comité Nacional, Ernesto Sanz, que como precandidato presidencial fogonea un acuerdo del Frente Amplio Unen con el Pro. Los otros escaños que se renuevan son los de su par Laura Montero y el kirchnerista Rolando Bermejo.

El Peronismo Federal pierde la banca de Carlos Verna, el aliado ocasional del oficialismo que será precandidato a gobernador de La Pampa. Los otros senadores que preparan las valijas sonMaría de los Ángeles Higonet (incondicional del kirchnerismo en las votaciones) y el radical Juan Carlos Marino.

En Catamarca el que más arriesga es el Frente Cívico, que hoy ostenta la mayoría con las bancas de Oscar Castillo y Blanca Monllau. Por la minoría, se va la kirchnerista Inés Blas.

El Frente para la Victoria también arriesga en Corrientes los escaños de dos de sus aliados habituales: la liberal Josefina Meabe (que el año pasado fue la más ausente en el recinto por problemas de salud) y José María Roldán. El radicalismo intentará defender su banca por la minoría, que hoy ocupa Eugenio “Nito” Artaza. El legislador ya dio por fracasado el armado del Frente Amplio Unen por las alianzas de la UCR con el Pro y el Frente Renovador.

Por último, se elegirán representantes en la provincia de Chubut. Allí, el kirchnerista Marcelo Guinle duda de renovar debido a la enfermedad que lo dejó afuera de cinco sesiones el año pasado. La peronista opositora Graciela Di Perna y el radical Mario Cimadevilla son los otros senadores que vencen sus mandatos.

Bancas que renueva cada bloque de senadores

FRENTE PARA LA VICTORIA: 5 de 32

Rolado Bermejo, Inés Blas, Marcelo Guinle, María de los Ángeles Higonet, Sergio Mansilla yBeatriz Rojkés de Alperovich

UCR: 7 de 11

Eugenio “Nito” Artaza, Marta Borello, Mario Cimadevilla, Silvia Elías de Pérez, Juan Carlos Marino, Laura Montero y Ernesto Sanz

PARTIDO SOCIALISTA: 1

Rubén Giustiniani

FRENTE CIVICO: 2

Luis Juez y Norma Morandini

FRENTE CIVICO Y SOCIAL DE CATAMARCA: 2

Oscar Castillo y Blanca Monllau

TRABAJO Y DIGNIDAD: 1

Graciela Di Perna

FEDERALISMO SANTAFESINO: 1

Roxana Latorre

LIBERAL DE CORRIENTES: 1

Josefina Meabe

SANTA FE FEDERAL: 1

Carlos Reutemann

FRENTE DE TODOS: 1

José María Roldán

PJ LA PAMPA: 1

Carlos Verna

Bancas que renueva cada bloque de diputados

FRENTE PARA LA VICTORIA: 77 de 119

María Luz Alonso, Andrés Arregui, Marcos Cleri, Eduardo De Pedro, Anabel Fernández Sagasti, Andrés Larroque, Mayra Mendoza, Walter Santillán, Herman Avoscán, María Ester Balcedo, Luis Basterra,Nora Bedano, María del Carmen Bianchi, Gloria Bidegain, Mara Brawer, Isaac Bromberg, Eric Calcagno, Susana Canela, Guillermo Carmona, María del Carmen Carrillo, Graciela Caselles, Jorge Cejas,José Ciampini, Mónica Contrera, Alfredo Dato, José María Díaz Bancalari, Julián Domínguez, Carlos Donkin, Osvaldo Elorriaga, Roberto Feletti, Araceli Ferreyra, Fabián Francioni, Josué Gagliardi, Andrea García, Carlos Gdansky, Claudia Giaccone, Daniel Giacomino, Graciela Giannettasio, Dante González, Verónica González, Leonardo Grosso, José Guccione, Oscar Redczuk, Mónica Gutiérrez, Gastón Harispe, Griselda Herrera, Ana María Ianni, Pablo Kosiner, Jorge Landau, Stella Maris Leverberg, Inés Lotto, Juan Marcópulos, Mario Metaza, Isauro Molina, José Mongeló, Mario Oporto, Mariela Ortiz, Marcia Ortiz Correa, Mario Pais, Julia Perié, Omar Perotti, Ana María Perroni, Horacio Pietragalla, Adriana Puiggrós, Liliana Ríos, Rubén Rivarola, Jorge Rivas, Adela Segarra, Silvia Simoncini, Julio Solanas, Gladys Soto, Javier Tineo, José Uñac, José Vilariño, José Villa, María Eugenia Zamarreño y Cristina Ziebart.

FRENTE CIVICO POR SANTIAGO: 4 de 7

José Herrera, Graciela Navarro, Mirta Pastoriza y Aída Ruiz.

NUEVO ENCUENTRO: 2 de 3

Juan Carlos Junio y Carlos Raimundi.

UCR: 13 de 36

Miguel Bazze, Patricia De Ferrari, Manuel Garrido, Miguel Giubergia, Daniel Kroneberger, Hugo Maldonado, Mario Negri, Héctor Olivares, Agustín Portela, Fabián Rogel, Luis Sacca, Enrique Vaquié y Eduardo Santín.

FRENTE RENOVADOR: 6 de 17

Alberto Asseff, Graciela Camaño, Laura Esper, Oscar Martínez, Alberto Roberti y Rubén Sciutto (Peronismo más al Sur)

PERONISMO MAS AL SUR: 1 de 1

Rubén Sciutto

UNION PRO: 5 de 18

Patricia Bullrich, Federico Pinedo, Cornelia Schmidt Liermann, Pablo Tonelli y Roberto Pradines (Demócrata de Mendoza)

PARTIDO SOCIALISTA: 5 de 8

Omar Barchetta, Roy Cortina, Juan Carlos Zabalza, Ricardo Cuccovillo y Elida Rasino

FRENTE CIVICO CORDOBA: 2 de 2

Jorge Valinotto y Graciela Villata

GEN: 3 de 4

Omar Duclós, Virginia Linares y Fabián Peralta

LIBRES DEL SUR: 1 de 1

Victoria Donda

COMPROMISO FEDERAL: 3 de 5

Walter Aguilar, Ivana Bianchi y Edgar Müller

MOVIMIENTO POPULAR NEUQUINO: 1 de 3

Alicia Comelli

UNIDAD POPULAR: 3 de 3

Víctor De Gennaro, Claudio Lozano y Antonio Riestra

UDESO SALTA: 1 de 1

Bernardo Biella

MOVIMIENTO POPULAR FUEGUINO: 1 de 1

Graciela Boyadjián

FE: 1 de 1

Carlos Brown

CULTURA, EDUCACION Y TRABAJO: 1 de 1

Facundo Moyano

FRENTE POR LA INCLUSION SOCIAL: 1 de 1

Ramona Pucheta

BOLETÍN DE AUSENCIAS


En un año de mucha actividad legislativa, solo un tercio de ambas cámaras tuvo asistencia perfecta a las sesiones. Los presidenciales más faltadores, los más presentes. Carlos Menem revirtió su tendencia. Ranking de ausencias y presencias. 



Entre las estadísticas que dejó el año parlamentario, hay una donde los legisladores prefieren no figurar. Se trata del ranking de inasistencias a sesiones de ambas cámaras, que como todos los años, en 2014 dejó algunas sorpresas y muchos datos curiosos.
Con la presencia de varios presidenciables en el Parlamento, las dos cámaras -pero sobre todo la Baja- recibieron la atención plena para determinar la participación de los que en las elecciones de 2013 recibieron los votos del electorado. Vale tener en cuenta su participación en las sesiones, la presentación de proyectos y, sobre todo, su asistencia.
Hubo aquellos respecto a los cuales se resaltó su ausencia en las votaciones, y eso es correcto. Muchos legisladores asisten al Congreso y no participan de las votaciones, o al menos de algunas de ellas. Hacerlo al menos en una alcanza para verificar su presencia en las sesiones. O dar el presente en el inicio de las mismas. Es lo que este trabajo ha tenido en cuenta; ya no la participación a lo largo de las sesiones, o las votaciones. Con estar al menos un rato en las reuniones legislativas, alcanzaría para figurar como presentes.
Veamos cuáles han sido los resultados de este análisis realizado para nuestro Indice de Calidad Legislativa en base a las asistencias consignadas en las páginas web de ambas cámaras.

Diputados

En un año donde la cantidad de sesiones superó las expectativas, el porcentaje de diputados con asistencia perfecta se redujo a menos de la mitad con respecto a 2013 y los dos diputados que más faltaron lo hicieron con pedido de licencia. Así se desprende de un relevamiento de Parlamentario sobre un total de 21 sesiones, incluyendo 13 especiales -dos correspondientes al período de prórroga-, tres ordinarias, cuatro informativas y una preparatoria.

Claro está, el conteo no incluye las cinco reuniones en minoría convocadas por la oposición, donde el Frente para la Victoria y sus aliados dejaron sus bancas vacías.

Como decíamos, en una cámara donde las sesiones se extienden incluso hasta la madrugada, no son muchos los diputados que permanecen en sus bancas, y es así que después de la apertura de los miembros informantes se repite la postal del recinto semivacío.

Luego de dar el presente, los legisladores suelen abandonar los debates para retornar cuando les llega el turno de hablar o a la hora misma de votación, con lo cual quedan registrados en las planillas oficiales.

El dato sale a luz con apenas echarle un vistazo a las estadísticas publicadas en el sitio web de Diputados: quien más faltó en 2014 fue el oficialista riojano Javier Tineo, 20 veces en total, a raíz de la licencia que se tomó en marzo para asumir como ministro de Producción de su provincia.

Tineo asistió apenas a una sesión, pero siempre estuvo en las gateras para reasumir su banca en caso de que al oficialismo se le complicara demasiado reunir el quórum, algo que finalmente no sucedió.

Esa maniobra tuvo su antecedente en 2013, cuando, luego de ocupar cargos ejecutivos en sus provincias, la tucumana Beatriz Mirkin y el chubutense Carlos Eliceche debieron regresar a sus bancas para garantizar la sanción del acuerdo con Irán por la causa AMIA.

La segunda diputada que más se ausentó el año pasado fue la representante de Libres del Sur Victoria Donda: fueron nueve faltas, la mayoría por pedido de licencia por embarazo, por el cual dio a luz a su hija Trilce, en el mes de octubre.

Apenas una falta menos tuvo el radical chaqueño Hugo Maldonado, y le siguen en la lista el extitular del partido centenario Mario Barletta -por una enfermedad que lo afectó-, y Sandro Guzmán, del Frente Renovador, ambos con ocho inasistencias.

El massista Alberto Roberti volvió a tener una actuación floja en la Cámara baja, al menos en materia asistencial: en 2013 se había ausentado en seis de once sesiones, y esta vez faltó siete veces, al igual que el exgobernador catamarqueño Eduardo Brizuela del Moral y Edgar Müller, del bloque de los hermanos Rodríguez Saá.

La performance de los presidenciables

En un año donde la ciudadanía supo escrutar el comportamiento de los diputados con aspiraciones presidenciales, el desempeño de algunos de ellos no estuvo a la altura de las expectativas, al menos en lo que hace a un deber tan elemental como asistir a las sesiones.

Fue el caso de Sergio Massa, quien quedó en el ojo de la tormenta por su escasa presencia en el recinto. Las críticas fueron a tal punto que en las redes sociales se llegó a poner en venta su banca con un irónico “sin uso” y “en perfecto estado”.

En rigor, el precandidato del Frente Renovador faltó solo a cuatro de las 21 sesiones, pero supo llegar tarde a la mayoría de ellas y ausentarse a lo largo de los debates para regresar luego a la hora de las votaciones.

Otro precandidato con cuestionado bajo perfil fue el líder socialista Hermes Binner, que además de hablar en pocos debates faltó cinco veces, todas con pedido de licencia.

La misma cantidad de sesiones se ausentaron su aliada del GEN Margarita Stolbizer y la cívica Elisa Carrió, además de Víctor De Gennaro, el postulante a la presidencia por Unidad Popular. Algo mejor estuvo el radical Julio Cobos, con solo tres inasistencias.

El medallero y algunas sorpresas

El porcentaje de diputados que no faltaron nunca fue apenas del 33,8 por ciento; una cifra baja si se tiene en cuenta que en 2013 más del doble de legisladores alcanzó ese mérito.

Dos jefas de bloque cerraron el año con asistencia perfecta: la oficialista Juliana Di Tullio, quien fijó la marcha de los proyectos en la Cámara baja, y Alicia Comelli, del Movimiento Popular Neuquino.

Mario Negri (UCR), Darío Giuztozzi (Frente Renovador), Federico Pinedo (Unión Pro), Juan Carlos Zabalza (Partido Socialista), Carlos Heller (Nuevo Encuentro) y Walter Aguilar (Compromiso Federal) faltaron una vez cada uno.

Esta vez, no pudo cantar asistencia perfecta Julián Domínguez, quien debió pedir licencia por enfermedad en septiembre y dejó dos sesiones en manos de la santiagueña Norma Abdala de Matarazzo, del Frente Cívico de Gerardo Zamora.

Una sola ausencia tuvo la encargada de reunir a la tropa kirchnerista sesión a sesión como secretaria parlamentaria del bloque, María Teresa García.
Martín Insaurralde fue otro de los que estuvo bajo la lupa. El lomense mantuvo su fidelidad con el kirchnerismo al menos hasta noviembre; para ese entonces, había pedido licencia una sola vez, cuando Diputados sancionó la ley para dar inmunidad a reservas de bancos centrales. Los rumores crecientes sobre su renuncia a la banca para regresar a la intendencia de Lomas de Zamora fueron alimentados luego por otras tres faltas sucesivas. Para la última sesión del año, Insaurralde ya no era diputado.
Así, se ausentó cuando la Cámara baja debatió numerosos proyectos en una de las sesiones típicas de fin de año; cuando se aprobó el nuevo Código Procesal Penal, y cuando se renovaron las autoridades de la cámara en la sesión prepataroria.
Párrafo aparte merecen los diputados del interbloque del Frente de Izquierda, Néstor Pitrola, Pablo López y Nicolás del Caño, tres debutantes con asistencia perfecta y gran protagonismo en los debates.
La Cámpora volvió a tener una buena performance y tres de sus referentes, Andrés “Cuervo” Larroque –líder-, Eduardo De Pedro y Juan Cabandié asistieron a todas las sesiones, entre otros diputados de la agrupación kirchnerista.
Por último, el radical pampeano Daniel Kroneberger -que en 2012 faltó 14 veces por una enfermedad oncológica- solo se ausentó en una oportunidad en todo 2014.

El Senado

Los problemas de salud pegaron fuerte el año pasado en el Senado, donde el presentismo se vio afectado y el porcentaje de legisladores con asistencia perfecta a las sesiones fue apenas del 33,3 por ciento, es decir, menos de la mitad.
La senadora que más se ausentó en el recinto fue la correntina Josefina Meabe. Una enfermedad la dejó afuera de 20 de las 23 sesiones; tuvo 17 inasistencias con aviso y, en septiembre, la cámara autorizó su pedido de licencia para faltar el resto del año.
Meabe, de 75 años, asumió a su banca en 2009 en representación del Partido Liberal de Corrientes. Desde 2011, eventualmente se desempeña como aliada del oficialismo.
El senador que resultó segundo entre los más ausentes fue, paradójicamente, una figura clave para garantizar la sanción de la elección de los parlamentarios del Mercosur: nada menos que Carlos Menem. La banca del expresidente se había convertido en la más vacía de los últimos dos años, pero en 2014 Menem acudió a seis sesiones, de acuerdo con el relevamiento que realiza cada año Semanario Parlamentario.
El riojano reapareció en el recinto en noviembre, después de un año, para el debate del proyecto de reforma del Código Procesal Penal. No asistía al Congreso desde la jura de los nuevos senadores.
Semanas después, su presencia y la del neuquino Guillermo Pereyra terminaron siendo determinantes para que el Frente para la Victoria lograra reunir el quórum y aprobar la ley del Parlasur.
Esa sesión, que tuvo lugar en una fecha insólita -el 29 de diciembre último- fue la que más ausentes tuvo: un total de 20, entre ellos el propio jefe del bloque radical, Gerardo Morales.
En la nómina de senadores con más inasistencias siguen el jefe del Peronismo Federal, Juan Carlos Romero (ocho) y otro referente de ese bloque, Adolfo Rodríguez Saá, quien faltó siete veces: tres ausencias con aviso y cuatro de licencia, tras practicarse un by pass.
Otros legisladores que debieron ausentarse por enfermedad fueron Marcelo Guinle (FpV), en cinco oportunidades, y Carlos Reutemann (Santa Fe Federal), en cuatro.
Los únicos senadores de la oposición que tuvieron asistencia perfecta fueron Jaime Linares (GEN) y Magdalena Odarda (CC-ARI). El resto pertenece al oficialismo, lo que denota la buena performance del bloque conducido por Miguel Pichetto, que tampoco faltó nunca.
Aníbal Fernández estuvo ausente en una sola sesión y, ya en la última, fue reemplazado por Juan Manuel Abal Medina para asumir como secretario general de la Presidencia.
Por otra parte, el precandidato a presidente por la UCR en el Frente Amplio Unen Ernesto Sanz se ausentó en tres sesiones, mientras que Fernando “Pino” Solanas (Proyecto Sur) lo hizo en cuatro. El jefe del bloque socialista, Rubén Giustiniani, registró solo dos ausencias, al igual que Gabriela Michetti (Pro).



Las ausencias en la Cámara alta

- 20 faltas: Josefina Meabe.

- 17 faltas: Carlos Menem.

- 8 faltas: Juan Carlos Romero.

- 7 faltas: Adolfo Rodríguez Saá.

- 6 faltas: Salvador Cabral.

- 5 faltas: Graciela Di perna y Marcelo Guinle.

- 4 faltas: Jorge Garramuño, Carlos Reutemann y Fernando Solanas.

- 3 faltas: Roberto Basualdo, Roxana Latorre, Sergio Mansilla, Juan Carlos Marino, Laura Montero, José María Roldán, Ernesto Sanz y Carlos Verna.

- 2 faltas: Adolfo Bermejo, Inés Blas, Rubén Giustiniani, María Ester Labado, Guillermo Pereyra y Diego Santilli.

- 1 falta: Hilda Aguirre de Soria, Eugenio Artaza, Marta Borello, Mario Cimadevilla, Lucila Crexell, Alfredo De Angeli, Silvia Elías de Pérez, Aníbal Fernández, Marcelo Fuentes, Sandra Giménez, Ada Itúrrez de Capellini, Luis Juez, María Laura Leguizamón, Alfredo Martínez, Blanca Monllau, Gerardo Montenegro, Norma Morandini, Gerardo Morales, Luis Naidenoff, Marina Riofrío, José María Roldán, Ángel Rozas y Gerardo Zamora.

Asistencia perfecta en el Senado

Eduardo Aguilar; Walter Barrionuevo, Rosana Bertone; Marta Borello, Julio Catalán Magni, Graciela de la Rosa, Liliana Fellner, María Cristina Fiore Viñuales, Silvina García Larraburu, Ruperto Godoy, Pablo González, Pedro Guastavino, María de los Ángeles Higonet, Juan Manuel Irrazábal, Sigrid Kunath, Jaime Linares, Teresita Luna, José Mayans, Liliana Negre, Magdalena Odarda, Daniel Pérsico, Miguel Pichetto, María Inés Pilatti Vergara y Beatriz Rojkés.

Ranking de inasistencias en Diputados

- Con 20 faltas: Javier Tineo.

- Con 10 faltas: Victoria Donda.

- Con 9 faltas: Hugo Maldonado.

- Con 8 faltas: Mario Barletta y Sandro Guzmán.

- Con 7 faltas: Eduardo Brizuela del Moral, Edgar Muller y Alberto Roberti.

- Con 6 faltas: Carlos Caserio, Héctor Gutiérrez y Soledad Martínez.

- Con 5 faltas: Laura Alonso, Alcira Argumedo, Hermes Binner, Elisa Carrió, Eduardo Costa, Víctor De Gennaro, Rubén Rivarola y Margarita Stolbizer.

- Con 4 faltas: Sergio Bergman, Bernardo Biella Calvet, Graciela Boyadjián, José Ignacio De Mendiguren, Francisco de Narváez, Azucena Ehcosor, Christian Gribaudo, Martín Insaurralde, Pablo Javkin, Daniel Kroneberger, Elia Nelly Lagoria, Carlos Mac Allister, Silvia Majdalani, Sergio Massa, Sandra Mendoza, Omar Plaini, Blanca Rossi, Juan Schiaretti, Rubén Sciutto y José Villa.

Con 3 faltas: Ricardo Alfonsín, Alberto Asseff, Eduardo Cáceres, Julio Cobos, Roy Cortina, María Cristina Cremer de Busto, Mario Das Neves, Patricia De Ferrari, Eduardo Fabiani, José Herrera, Facundo Moyano, Fabián Peralta; Adrián Pérez; Agustín Portela, Fabián Rogel, Mará de las Mercedes Sehman, Jorge Triaca, Mirta Tundis, Jorge Valinotto, Enrique Vaquié y Cristina Ziebart.

- Con 2 faltas: Héctor Baldassi, Gloria Bidegain, Isaac Bromberg, Ricardo Bríllale, José Cano, Alicia Ciciliani, Mónica Contrera, Marcelo D’Alessandro, Héctor Daer, Julián Domínguez, Omar Duclós, Laura Esper, Mario Fiad, Manuel Garrido, Patricia Giménez, Miguel Angel Giubergia, Juan Dante González, Mónica Gutiérrez, Griselda Herrera, Myrian Juárez, Martín Lousteau, Julio César Martínez, Gustavo Martínez Campos, José Mongeló, Carlos “Cuto” Moreno, Graciela Navarro, Héctor Olivares, Mirta Pastoriza, Luis Petri, Roberto Pradines, Ramona Pucheta, Oscar Redczuk, Antonio Riestra, Silvia Risko, Luis Sacca, Adrián San Martín, Fernando Sánchez, Gisela Scaglia, María Schwindt, Gladys Soto, Ricardo Spinozzi, Federico Sturzenegger, Pablo Tonelli, Miguel Torres del Sel, Francisco Torroba, Gabriela Troiano, Gustavo Valdés, María Inés Villar Molina y Juan Carlos Zabalza.

- Con 1 falta: Norma Abdala de Matarazzo, Oscar Aguad, Walter Aguilar, Gilberto Alegre, Berta Arenas, Herman Avoscan, María Ester Salcedo, Miguel Bazze, Ivana Bianchi, María del Carmen Bianchi, Patricia Bullrich, María Gabriela Burgos, Graciela Camaño, Remo Carlotto, Ana Carla Carrizo, Soledad Carrizo, Juan Casañas, Jorge Cejas, Diana Conti, Alfredo Dato, Fabián Francioni, Miriam Gallardo, María Teresa García, Rubén Darío Giustozzi, Gladys González, Leonardo Grosso, Carlos Heller, Ana María Ianni, Evita Isa, Stella Maris Leverberg, Inés Lotto, Claudio Lozano, Oscar Anselmo Martínez, Oscar Ariel Martínez, Liliana Mazure, Mayra Mendoza, Diego Mestre, Mario Negri, Luis Pastori, Federico Pinedo, Héctor Recalde, José Luis Riccardo, Fernando Salino, Eduardo Santín, Cornelia Schmidt-Liermann, Adela Segarra, Silvia Simoncini, Felipe Solá, Alicia Terada, Susana Toledo y Graciela Villata.

Asistencia perfecta en Diputados

Alejandro Abraham, María Luz Alonso, Andrés Arregui, Luis Bardeggia, Jorge Barreto, Luis Basterra, Nora Bedano, Mara Brawer, Juan Cabandié, Eric Calcagno, Susana Canela, Guillermo Carmona, María del Carmen Carrillo, Mabel Carrizo, Sandra Castro, José Ciampini, Marcos Cleri, Alicia Comelli, Eduardo De Pedro, Nicolás del Caño, Edgardo Depetri, Juliana Di Tullio, José María Díaz Bancalari, Juan Carlos Díaz Roig, Carlos Donkin, Osvaldo Elorriaga, Roberto Feletti, Rodolfo Fernández Mendía, Anabel Fernández Sagasti, Araceli Ferreyra, Josué Gagliardi, Carolina Gaillard, Andrea García, Carlos Gdansky, Lautaro Gervasoni, Claudia Giaccone, Daniel Giacomino, Graciela Giannettasio, Martín Gill, Mauricio Gómez Bull, Josefina González, Verónica González, Dulce Granados, José Guccione, Gastón Harispe, Manuel Juárez, Juan Carlos Junio, Pablo Kosiner, Carlos Kunkel, Jorge Landau, Andrés Larroque, Pablo López, Teresita Madera, Verónica Magario, Juan Marcópulos, Mario Metaza, Isauro Molina, Cristian Oliva, Mario Oporto, Mariela Ortiz, Marcia Ortiz Correa, Mario Pais, Nanci Parrilli, Juan Manuel Pedrini, Martín Pérez, Julia Perié, Omar Perotti, Ana María Perroni, Horacio Pietragalla, Néstor Pitrola, Adriana Puiggrós, Carlos Raimundi, Liliana Ríos, Jorge Rivas, Oscar Romero, Carlos Rubín, Aída Ruiz, Walter Santillán, Julio Solanas, Emilia Soria, Héctor Tentor, Héctor Tomas, Néstor Tomassi, José Uñac, José Vilariño, María Eugenia Zamarreño y Alex Ziegler.

EN EL CIELO ALGO MÁS QUE ESTRELLAS




Este video nos muestra en menos de 2 minutos, la vista completa del tráfico aéreo mundial en un rango de 24 horas sobre un mapa terrestre, identificando con puntos amarillos los diferentes aviones que sobrevuelan los territorios de los países. A medida que se acerca la noche en el continente americano, observamos que el tráfico predominante se establece desde Estados Unidos hacia Europa y cuando amanece se invierte dicha tendencia.
El transporte aéreo superó ya en 2010 los 5 mil millones de pasajeros y actualmente cada segundo despega un avión en alguna parte del mundo, en un día 8 millones de pasajeros se embarcan en ellos. Pero, ¿ cómo hemos llegado a tales cifras?
Se cumplió en el 2014 el centenario del primer vuelo comercial con pasajeros, fue en EE.UU en 1914. Tony Jannus despegó en San Petersburgo y aterrizó en Tampa, ambas ciudades pertenicientes a Florida, 23 minutos después, con una velocidad máxima de 120 km/h. El único pasajero fue el ex-alcalde de San Petersburg (Florida), que desembolso el dinero equivalente al 25% (400 dólares) de lo que costó el aparato.
“Para mí, volar no es desafiar con éxito la muerte, sino la indulgencia en la poesía del movimiento mecánico, sin polvo, sin choques, esa fascinante sensación de velocidad; y la abstracción de las cosas materiales en un espacio infinito; y el abandono, que es más emocionante y menos irritante que cualquier otra forma de propulsión mecánica…”, Tony Jannus.
Los hitos más llamativos de esta industria:
En 1935 se produce el primer vuelo en cruzar el Océano Pacífico, entre San Francisco y Manila (Filipinas) que duró casi una semana. Tres años más tarde, en 1938, un vuelo de Lufthansa es el primero en cruzar el atlántico sin escalas entre Berlín y Nueva York. Tardó 24 horas en llegar a su destino.
En 1971, nace la primera aerolínea de bajo coste del mundo, Southwest Airlines.
Emily Howell Warner se convierte en 1973 en la primera mujer piloto de la mano de Frontier Airlines.
En 2005 despega el avión comercial (A-380) más grande del mundo, que puede llegar a transportar a más de 800 personas.
Lufthansa lleva a cabo sus primeros vuelos con biocarburantes en 2011 entre Hamburgo y Frankfurt.
En 2013, el planificador aéreo Michael Markieta nos mostraba la visualización de las rutas aéreas sobre el mapa terrestre. Estas imágenes, sacadas de openflights.org, describen tanto las 58.000 conexiones diarias que se producen, así como los núcleos esenciales: Europa Occidental, Estados Unidos y China. Datos publicados en 2013, indican que el aeropuerto de Atlanta es el que tiene mayor volumen de vuelos, seguido por el de Pekín y el de Heathrow (Londres) respectivamente.
Panorama mundial de los vuelos diarios:
tierravuelos
Vuelos en Europa:
EUROPADECERCAVUELOS
Rutas transatlánticas:
RUTASTRASATLANTICAS
Tráfico aéreo de América del Sur:
sudamerica
Las conexiones aéreas en la zona de Asia-Pacífico:
ASIAVUELOS
El limitado volumen del tráfico aéreo en África:

“Lo que era imposible ayer es un logro de hoy, mientras que el mañana anuncia lo increíble”. Percy Fansler, uno de los hombres que financiaron ese primer vuelo comercial en 1914.
¿Por qué contentarnos con vivir a rastras cuando sentimos el anhelo de volar? Helen Adams Keller.

FUNDACIÓN VILLA MANUELITA

Fundación Villa Manuelita

Material de libre difusión
Agradecemos su reenvío





Fundación Villa Manuelita

Construyamos Juntos una Democracia Popular y Participativa

DEL INSÓLITO E INTELIGENTÍSIMO DR. MARTIN HADIS

Tatooine, el hogar de Luke Skywalker, capturado por ISIS


Para filmar las escenas del planeta desértico Tatooine, George Lucas trasladó a su equipo a Túnez. Allí, en distintas ubicaciones, el equipo de  STAR WARS filmó las primeras aventuras de Luke Skywalker, entre domos amarillentos y desiertos infinitos. Pero ahora esa misma región ha caído en manos de la organización terrorista ISIS.

En el libreto original, George Lucas pensaba llamar a su planeta desierto "Utapau", pero al atravesar la ciudad llamada Tataouine, decidió adoptar ese nombre, alterando únicamente su grafía. Tataouine está ubicada a 100km. del límite entre Túnez y Libia, y al parecer se ha convertido en un centro de tráfico y contrabando. Según informó la cadena CNN, se han encontrado allí toda clase de armas y municiones.

La zona era visitada con cierta frecuencia por fans de "Star Wars", que viajaban a Túnez para ver con sus propios ojos los sets exteriores donde fueron filmadas varias escenas emblemáticas de las películas. Pero la creciente violencia que se observa en la región ha llevado a varios países occidentales a desaconsejar esos peregrinajes nostálgicos.



Estados Unidos ha aconsejado evitar la zona; y el gobierno del Reino Unido sugiere cancelar todo viaje que no sea estrictamente necesario a una región que abarca tanto a las regiones aledañas a Tataouine como otros sets de rodaje, entre ellos, Nefta, donde se filmó la granja de los tíos de Luke que en la gran saga espacial terminó atacada e incendiada por las fuerzas enemigas.


Cosas tenedes, Cid, que farán fablar las piedras.

COEFICIENTE GINI ( PÁGINA 12 )


EMPEORO EL COEFICIENTE GINI QUE MIDE LA EQUIDAD
Una distribución más desigual 


La distribución de la riqueza empeoró en el cuarto trimestre de 2014 respecto del mismo período del año anterior, según lo informó ayer el Indec. El coeficiente Gini, que mide el grado de inequidad del reparto de los ingresos, siendo uno el valor más desigual y cero el de equidad absoluta, pasó de 0,372 a 0,381 para la medición de la población ocupada en 31 aglomerados urbanos del país. El informe del organismo oficial precisó además que de los 10,8 millones de ocupados, el 10 por ciento con menores recursos trabajó 23 horas semanales para alcanzar un ingreso promedio de 980 pesos mensuales, al tiempo que el 10 por ciento de mayores recursos trabajó 44 horas y declaró 17.325 pesos en promedio. De este modo, los más ricos ganaron 17,7 veces más que los más pobres cuando en el último trimestre de 2013 la diferencia había sido de 17,4 veces. También se indicó que el ingreso medio de la población ocupada ascendió a 6464 pesos, 29,9 por ciento más que en el mismo período de 2013. 

UN EJEMPLO

En lo que respecta al coeficiente Gini para la medición de la población ocupada, es necesario precisar que la caída interanual se produjo luego de una fuerte mejora del indicador. Desde 1975 hasta 2002, la equidad distributiva empeoró de manera notable al pasar de 0,35 a 0,50, independientemente de lo ocurrido con el crecimiento de la economía. De hecho, de 1975 a 1992 hubo estancamiento; de 1993 a 1998, crecimiento; y de 1999 a 2002, recesión. El período de crecimiento que se inició en 2003, acompañado por una serie de políticas de inclusión social, logró modificar la tendencia, llevando el Gini de 0,50 en 2002 a 0,364 en el cuarto trimestre de 2012. Desde entonces, la situación económica viene siendo difícil, con una economía prácticamente estancada y la desigualdad empeoró aun con las distintas políticas orientadas a los que menos tienen, como la Asignación Universal por Hijo y el plan Progresar.

Además de este desempeño para los individuos ocupados, el Indec informó el ingreso total familiar de los hogares. En esta encuesta, el índice de Gini también empeoró, al pasar de 0,376 a 0,380, lo cual implica una distribución menos equitativa de los recursos de las familias. En el 40 por ciento de los hogares, sobre una población de 26,5 millones de personas, se registraron ingresos inferiores a 7000 pesos, cuando para el promedio de los hogares la cifra asciende a 11.528 pesos. Por su parte, los ingresos familiares medios del 10 por ciento de los hogares más postergados fueron de 2381 pesos, entre tanto que el de los más adinerados ascendió a 31.479, anotando una brecha entre ingresos de ricos y pobres de 13,22 veces. La diferencia era de 12,63 veces en 2012, al tiempo que había ascendido a 16,77 veces a finales de 2009, tras el estallido de la crisis internacional.

En cuanto a los ingresos familiares per cápita, ascendieron en promedio a 4434 pesos. En este caso, el índice de Gini anotó un aumento de 0,413 a 0,419 entre el último trimestre de 2013 y el mismo período del año pasado. La media de ingresos en esta categoría ascendió a 2667 pesos, cuando era de 2083 pesos a fines del 2012. El 10 por ciento de los hogares más pobres computó entradas por persona de 641 pesos, mientras que en el otro extremo de los hogares los ingresos ascendieron a 9267 pesos. El resultado fue una brecha de 14,4 veces entre los que más y menos ganaron. A su vez, en el 90 por ciento de las familias el ingreso per cápita no superó 7000 pesos, cuando en el segmento del 10 por ciento de las familias más acaudaladas se registraron entradas de hasta 110 mil pesos.

viernes, 27 de marzo de 2015

EN EL "ESPACIO MENTE ABIERTA"; LAS AGUAS SUBEN

¿Está subiendo el nivel del mar? La evidencia científica indica que sí. Y lo ha venido haciendo a un ritmo de 3.2 mm al año en las últimas dos décadas, más o menos el doble de la velocidad media de los 80 años precedentes. Las mediciones por satélite, así como los testigos de sondeo y los registros de los mareógrafos, demuestran que a lo largo del siglo pasado, el Nivel Medio del Mar (GMSL, por sus siglas en inglés) aumentó entre 10 y 20 centímetros. Esto puede parecer poco pero cabe considerar que una subida de tan sólo 1 metro del nivel del mar puede suponer la afectación de 146 millones de personas en el mundo, según recoge un estudio del 2006 del Tyndall Centre. Y según una encuesta de expertos 1 metro podría ser la subida que el mar experimentaría para el año 2100 si las emisiones continúan subiendo al ritmo actual.
Un informe de 2008 de la OCDE clasificó a las ciudades más expuestas a una subida del nivel del mar. Calcuta, en la India, podría ser el lugar más afectado. Se calcula que una subida del nivel del mar de 0.5 metros afectaría a 14 millones de habitantes y pondría en riesgo 2 billones de dólares en activos en 2070. Y el problema podría empeorar aún más en 2100. Otras ciudades como Guangzhou (con 10 millones de habitantes y riesgo de 3.4 billones de dólares en activos), Mumbai (11 millones habitantes y activos por valor de 1.6 billones), Miami (4.8 millones y 3.5 billones en activos), Shanghai (5.5 millones y 1.7 billones en activos), Bangkok (5.1 millones y 1.1 billones en activos), Tianjin (3.8 millones y 1.2 billones en activos), Nueva York (2.9 millones y 2.1 billones en activos), etc.
Los mapas que se presentan a continuación representan cómo quedarían los continentes si todo el hielo de nuestro planeta se derritiese. Han sido elaborados por National Geographic y en ellos se puede ver una fina línea que representa la línea de costa actual y en la imagen en color cómo ésta quedaría tras la fusión del hielo. Según muestra el mapa ciudades como Venecia, Londres, Shanghai, estados como Florida y países como los Países Bajos y casi enteramente Dinamarca se encontrarían bajo el mar.
Los mapas se basan en que todo el hielo continental se ha derretido y ha drenado al mar, elevándolo unos 65,8 metros (216 pies), desplazando la línea de costa hacia el interior y expandiendo la línea de los mares interiores. Hay más de cinco millones de kilómetros cúbicos de hielo en la Tierra, y algunos científicos creen que tardaría más de 5.000 años en deshacerse del todo. Si seguimos añadiendo carbono a la atmósfera posiblemente lograremos crear un planeta sin hielo, con una temperatura promedio de unos 26.7ºC (80ºF) en lugar de los 14.4ºC actuales (58ºF).
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América del Norte y Central. Fuente: National Geographic
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Asia y Pacífico. Fuente: National Geographic
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África. Fuente: National Geographic
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América del Sur. Fuente: National Geographic
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Oceanía. Fuente: National Geographic
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Europa. Fuente: National Geographic
Antártida. Fuente: National Geographic
Antártida. Fuente: National Geographic

HABÍA UNA VEZ....



Los dos traen, cada uno a su modo, la idea de la masculinidad. Los dos tienen la dimensión imperecedera del mito. Siempre están de regreso -de por medio el cine o los alquimistas de la literatura, como sucede ahora con John Banville-, aunque en el fondo nunca se hayan ido del todo y persistan en nuestra memoria el heroísmo romántico y el cinismo filoso de ese lobo solitario que es Philip Marlowe, o el gesto despiadado y de a ratos ligeramente cruel del psicópata mundano que es Bond.


 El primero ha sabido seducir con su visión desencantada del mundo y sus réplicas punzantes, un verdadero derroche de acidez; el segundo, con la atmósfera cautivante de un mundo hecho de violencia, erotismo y pocos escrúpulos, que en los años 50 provocó la embestida de los sectores más conservadores de la época, escandalizados por el impacto que las novelas de Ian Fleming tuvieron en las costumbres. Las dos criaturas han vivido un poco fuera del tiempo, también, y esa plasticidad les ha permitido cautivar a sucesivas generaciones. En el caso de Marlowe, es casi literal: las siete novelas que escribió Raymond Chandler -con el solo antecedente de "Finger Man", relato breve de 1934- se publicaron a lo largo de diecinueve años, pero su criatura nunca envejeció, como no envejeció hasta hoy ni lo hará jamás la novela de detectives, el género que en los años 20 contribuyó a impulsar la revista Black Mask (territorio de la literatura pulp a la que muchos años después rendirá tributo Quentin Tarantino) y cuyas historias llevan la firma (y el estilo fundante) de Chandler y de ese otro gigante llamado Dashiell Hammett, el padre del detective Sam Spade.

 Escritor de misterios y estudioso en la búsqueda de una voz literaria, Chandler sería luego imitado por muchos. Con diferencias de estilo, Elmore Leonard y James Ellroy están entre sus mejores sucesores. En novelas como El sueño eterno (1939) y El largo adiós (1953), Marlowe es siempre el mismo: un hombre común a la vez que excepcional, con un raro sentido del deber, dispuesto a imponer su moral personal a la corrupción que lo rodea. Moderadamente educado ("sé hablar inglés si alguien me lo pide, cosa que no sucede con mucha frecuencia en mi oficio"), sin pareja estable a la vista ("sigo soltero porque no me gustan las mujeres de los policías"), habla con la voz de los individuos rudos, en el límite de la grosería, y desprecia la mezquindad y el engaño, según lo describe Chandler en su ensayo El arte del crimen. Detrás de su amargura y su escepticismo asoma, sin embargo, un sentimentalismo que en el cine encuentra su mejor expresión -la melancolía en los ojos detrás de la mirada levemente desafiante- en los rostros de Humphrey Bogart y Robert Mitchum. Chandler escribe su última gran novela, El largo adiós, en 1953. Ese año nace James Bond, Ian Fleming termina de darle vida en Casino Royale. Su vida literaria se extenderá en doce novelas y ocho relatos, pero es en el cine donde se consolidó el héroe. Una legión de fanáticos se enamora perdidamente del espía de ojos fríos que inaugura una nueva forma de la virilidad. Los efectos de esa aparición rutilante son demoledores: verdaderas multitudes atestan las salas de cine los días de estreno; las grandes tiendas (Macy's, Galerías Lafayette) venden alocadamente las prendas y accesorios que lucen las tan deseadas chicas Bond en revistas que son Biblia de la moda como Elle y Vogue; las casas de indumentaria masculina ofrecen trajes, corbatas, pijamas, guantes, sombreros de paja y gemelos 007.

 Es tanta la efervescencia que provoca el personaje que ven la luz clubes de hombres donde se toma champagne Taittinger y Martini (vodka, ginebra y Kina Lillet, estrictamente batido, claro), el sindicato norteamericano de espías pide que se mejoren los salarios del sector y las novelas de Fleming son devoradas en la Casa Blanca, adonde al parecer las lleva con admiración Jackie Kennedy. El cine (Connery, quizá Daniel Craig) hizo el resto. La literatura ha querido recuperarlos cuando ya no podían hacerlo sus autores. Bond regresó con Solo, novela de William Boyd, a fines del año pasado. Marlowe está de vuelta ahora, después de que varios autores lo devolvieron a la vida literaria con suerte desigual. Aunque -fue dicho- nunca se han ido del todo.


 Cada tanto nos reencontramos con ellos, llevados por una irremediable melancolía, porque sólo nombrarlos nos lleva de regreso al país de las primeras cosas; es decir, a ese tiempo siempre recobrado en que vivimos la ilusión de que el mundo era bastante más sencillo: la edad de la inocencia..

MANUSCRITOS


La carta robada
Edgar Allan Poe 


Nil sapientiae odiosius acumine nimio.
Séneca
Me hallaba en París en el otoño de 18... Una noche, después de una tarde ventosa, gozaba del doble placer de la meditación y de una pipa de espuma de mar, en compañía de mi amigo C. Auguste Dupin, en su pequeña biblioteca o gabinete de estudios del n.° 33, rue Dunot, au troisième, Faubourg Saint-Germain. Llevábamos más de una hora en profundo silencio, y cualquier observador casual nos hubiera creído exclusiva y profundamente dedicados a estudiar las onduladas capas de humo que llenaban la atmósfera de la sala. Por mi parte, me había entregado a la discusión mental de ciertos tópicos sobre los cuales habíamos departido al comienzo de la velada; me refiero al caso de la rue Morgue y al misterio del asesinato de Marie Rogêt. No dejé de pensar, pues, en una coincidencia, cuando vi abrirse la puerta para dejar paso a nuestro viejo conocido G..., el prefecto de la policía de París. 



Lo recibimos cordialmente, pues en aquel hombre había tanto de despreciable como de divertido, y llevábamos varios años sin verlo. Como habíamos estado sentados en la oscuridad, Dupin se levantó para encender una lámpara, pero volvió a su asiento sin hacerlo cuando G... nos hizo saber que venía a consultarnos, o, mejor dicho, a pedir la opinión de mi amigo sobre cierto asunto oficial que lo preocupaba grandemente.

-Si se trata de algo que requiere reflexión -observó Dupin, absteniéndose de dar fuego a la mecha- será mejor examinarlo en la oscuridad.

-He aquí una de sus ideas raras -dijo el prefecto, para quien todo lo que excedía su comprensión era «raro», por lo cual vivía rodeado de una verdadera legión de «rarezas».

-Muy cierto -repuso Dupin, entregando una pipa a nuestro visitante y ofreciéndole un confortable asiento.

-¿Y cuál es la dificultad? -pregunté-. Espero que no sea otro asesinato.

-¡Oh, no, nada de eso! Por cierto que es un asunto muy sencillo y no dudo de que podremos resolverlo perfectamente bien por nuestra cuenta; de todos modos pensé que a Dupin le gustaría conocer los detalles, puesto que es un caso muy raro.

-Sencillo y raro -dijo Dupin.

-Justamente. Pero tampoco es completamente eso. A decir verdad, todos estamos bastante confundidos, ya que la cosa es sencillísima y, sin embargo, nos deja perplejos.

-Quizá lo que los induce a error sea precisamente la sencillez del asunto -observó mi amigo.

-¡Qué absurdos dice usted! -repuso el prefecto, riendo a carcajadas.

-Quizá el misterio es un poco demasiado sencillo -dijo Dupin.

-¡Oh, Dios mío! ¿Cómo se le puede ocurrir semejante idea?

-Un poco demasiado evidente.

-¡Ja, ja! ¡Oh, oh! -reía el prefecto, divertido hasta más no poder-. Dupin, usted acabará por hacerme morir de risa.

-Veamos, ¿de qué se trata? -pregunté.

-Pues bien, voy a decírselo -repuso el prefecto, aspirando profundamente una bocanada de humo e instalándose en un sillón-. Puedo explicarlo en pocas palabras, pero antes debo advertirles que el asunto exige el mayor secreto, pues si se supiera que lo he confiado a otras personas podría costarme mi actual posición.

-Hable usted -dije.

-O no hable -dijo Dupin.

-Está bien. He sido informado personalmente, por alguien que ocupa un altísimo puesto, de que cierto documento de la mayor importancia ha sido robado en las cámaras reales. Se sabe quién es la persona que lo ha robado, pues fue vista cuando se apoderaba de él. También se sabe que el documento continúa en su poder.

-¿Cómo se sabe eso? -preguntó Dupin.

-Se deduce claramente -repuso el prefecto- de la naturaleza del documento y de que no se hayan producido ciertas consecuencias que tendrían lugar inmediatamente después que aquél pasara a otras manos; vale decir, en caso de que fuera empleado en la forma en que el ladrón ha de pretender hacerlo al final.

-Sea un poco más explícito -dije.

-Pues bien, puedo afirmar que dicho papel da a su poseedor cierto poder en cierto lugar donde dicho poder es inmensamente valioso.

El prefecto estaba encantado de su jerga diplomática.

-Pues sigo sin entender nada -dijo Dupin.

-¿No? Veamos: la presentación del documento a una tercera persona que no nombraremos pondría sobre el tapete el honor de un personaje de las más altas esferas y ello da al poseedor del documento un dominio sobre el ilustre personaje cuyo honor y tranquilidad se ven de tal modo amenazados.

-Pero ese dominio -interrumpí- dependerá de que el ladrón supiera que dicho personaje lo conoce como tal. ¿Y quién osaría...?

-El ladrón -dijo G...- es el ministro D..., que se atreve a todo, tanto en lo que es digno como lo que es indigno de un hombre. La forma en que cometió el robo es tan ingeniosa como audaz. El documento en cuestión -una carta, para ser francos- fue recibido por la persona robada mientras se hallaba a solas en el boudoir real. Mientras la leía, se vio repentinamente interrumpida por la entrada de la otra eminente persona, a la cual la primera deseaba ocultar especialmente la carta. Después de una apresurada y vana tentativa de esconderla en un cajón, debió dejarla, abierta como estaba, sobre una mesa. Como el sobrescrito había quedado hacia arriba y no se veía el contenido, la carta podía pasar sin ser vista. Pero en ese momento aparece el ministro D... Sus ojos de lince perciben inmediatamente el papel, reconoce la escritura del sobrescrito, observa la confusión de la persona en cuestión y adivina su secreto. Luego de tratar algunos asuntos en la forma expeditiva que le es usual, extrae una carta parecida a la que nos ocupa, la abre, finge leerla y la coloca luego exactamente al lado de la otra. Vuelve entonces a departir sobre las cuestiones públicas durante un cuarto de hora. Se levanta, finalmente, y, al despedirse, toma la carta que no le pertenece. La persona robada ve la maniobra, pero no se atreve a llamarle la atención en presencia de la tercera, que no se mueve de su lado. El ministro se marcha, dejando sobre la mesa la otra carta sin importancia. 



-Pues bien -dijo Dupin, dirigiéndose a mí-, ahí tiene usted lo que se requería para que el dominio del ladrón fuera completo: éste sabe que la persona robada lo conoce como el ladrón.

-En efecto -dijo el prefecto-, y el poder así obtenido ha sido usado en estos últimos meses para fines políticos, hasta un punto sumamente peligroso. La persona robada está cada vez más convencida de la necesidad de recobrar su carta. Pero, claro está, una cosa así no puede hacerse abiertamente. Por fin, arrastrada por la desesperación, dicha persona me ha encargado de la tarea.

-Para la cual -dijo Dupin, envuelto en un perfecto torbellino de humo- no podía haberse deseado, o siquiera imaginado, agente más sagaz.

-Me halaga usted -repuso el prefecto-, pero no es imposible que, en efecto, se tenga de mi tal opinión.

-Como hace usted notar -dije-, es evidente que la carta sigue en posesión del ministro, pues lo que le confiere su poder es dicha posesión y no su empleo. Apenas empleada la carta, el poder cesaría.

Muy cierto -convino G...-. Mis pesquisas se basan en esa convicción. Lo primero que hice fue registrar cuidadosamente la mansión del ministro, aunque la mayor dificultad residía en evitar que llegara a enterarse. Se me ha prevenido que, por sobre todo, debo impedir que sospeche nuestras intenciones, lo cual sería muy peligroso.

-Pero usted tiene todas las facilidades para ese tipo de investigaciones -dije-. No es la primera vez que la policía parisiense las practica.

-¡Oh, naturalmente! Por eso no me preocupé demasiado. Las costumbres del ministro me daban, además, una gran ventaja. Con frecuencia pasa la noche fuera de su casa. Los sirvientes no son muchos y duermen alejados de los aposentos de su amo; como casi todos son napolitanos, es muy fácil inducirlos a beber copiosamente. Bien saben ustedes que poseo llaves con las cuales puedo abrir cualquier habitación de París. Durante estos tres meses no ha pasado una noche sin que me dedicara personalmente a registrar la casa de D... Mi honor está en juego y, para confiarles un gran secreto, la recompensa prometida es enorme. Por eso no abandoné la búsqueda hasta no tener seguridad completa de que el ladrón es más astuto que yo. Estoy seguro de haber mirado en cada rincón posible de la casa donde la carta podría haber sido escondida.

-¿No sería posible -pregunté- que si bien la carta se halla en posesión del ministro, como parece incuestionable, éste la haya escondido en otra parte que en su casa?

-Es muy poco probable -dijo Dupin-. El especial giro de los asuntos actuales en la corte, y especialmente de las intrigas en las cuales se halla envuelto D..., exigen que el documento esté a mano y que pueda ser exhibido en cualquier momento; esto último es tan importante como el hecho mismo de su posesión.

-¿Que el documento pueda ser exhibido? -pregunte.

-Si lo prefiere, que pueda ser destruido -dijo Dupin.

-Pues bien -convine-, el papel tiene entonces que estar en la casa. Supongo que podemos descartar toda idea de que el ministro lo lleve consigo.

-Por supuesto -dijo el prefecto-. He mandado detenerlo dos veces por falsos salteadores de caminos y he visto personalmente cómo le registraban.

-Pudo usted ahorrarse esa molestia -dijo Dupin-. Supongo que D... no es completamente loco y que ha debido prever esos falsos asaltos como una consecuencia lógica.

-No es completamente loco -dijo G...-, pero es un poeta, lo que en mi opinión viene a ser más o menos lo mismo.

-Cierto -dijo Dupin, después de aspirar una profunda bocanada de su pipa de espuma de mar-, aunque, por mi parte, me confieso culpable de algunas malas rimas.

-¿Por qué no nos da detalles de su requisición? -pregunté.

-Pues bien; como disponíamos del tiempo necesario, buscamos en todas partes. Tengo una larga experiencia en estos casos. Revisé íntegramente la mansión, cuarto por cuarto, dedicando las noches de toda una semana a cada aposento. Primero examiné el moblaje. Abrimos todos los cajones; supongo que no ignoran ustedes que, para un agente de policía bien adiestrado, no hay cajón secreto que pueda escapársele. En una búsqueda de esta especie, el hombre que deja sin ver un cajón secreto es un imbécil. ¡Son tan evidentes! En cada mueble hay una cierta masa, un cierto espacio que debe ser explicado. Para eso tenemos reglas muy precisas. No se nos escaparía ni la quincuagésima parte de una línea.

»Terminada la inspección de armarios pasamos a las sillas. Atravesamos los almohadones con esas largas y finas agujas que me han visto ustedes emplear. Levantamos las tablas de las mesas.»

-¿Porqué?

-Con frecuencia, la persona que desea esconder algo levanta la tapa de una mesa o de un mueble similar, hace un orificio en cada una de las patas, esconde el objeto en cuestión y vuelve a poner la tabla en su sitio. Lo mismo suele hacerse en las cabeceras y postes de las camas.

-Pero, ¿no puede localizarse la cavidad por el sonido? -pregunté.

-De ninguna manera si, luego de haberse depositado el objeto, se lo rodea con una capa de algodón. Además, en este caso estábamos forzados a proceder sin hacer ruido.

-Pero es imposible que hayan ustedes revisado y desarmado todos los muebles donde pudo ser escondida la carta en la forma que menciona. Una carta puede ser reducida a un delgadísimo rollo, casi igual en volumen al de una aguja larga de tejer, y en esa forma se la puede insertar, por ejemplo, en el travesaño de una silla. ¿Supongo que no desarmaron todas las sillas?

-Por supuesto que no, pero hicimos algo mejor: examinamos los travesaños de todas las sillas de la casa y las junturas de todos los muebles con ayuda de un poderoso microscopio. Si hubiera habido la menor señal de un reciente cambio, no habríamos dejado de advertirlo instantáneamente. Un simple grano de polvo producido por un barreno nos hubiera saltado a los ojos como si fuera una manzana. La menor diferencia en la encoladura, la más mínima apertura en los ensamblajes, hubiera bastado para orientarnos.

-Supongo que miraron en los espejos, entre los marcos y el cristal, y que examinaron las camas y la ropa de la cama, así como los cortinados y alfombras.

-Naturalmente, y luego que hubimos revisado todo el moblaje en la misma forma minuciosa, pasamos a la casa misma. Dividimos su superficie en compartimentos que numeramos, a fin de que no se nos escapara ninguno; luego escrutamos cada pulgada cuadrada, incluyendo las dos casas adyacentes, siempre ayudados por el microscopio.

-¿Las dos casas adyacentes? -exclamé-. ¡Habrán tenido toda clase de dificultades!

-Sí. Pero la recompensa ofrecida es enorme.

-¿Incluían ustedes el terreno contiguo a las casas?

-Dicho terreno está pavimentado con ladrillos. No nos dio demasiado trabajo comparativamente, pues examinamos el musgo entre los ladrillos y lo encontramos intacto.

-¿Miraron entre los papeles de D..., naturalmente, y en los libros de la biblioteca?

-Claro está. Abrimos todos los paquetes, y no sólo examinamos cada libro, sino que lo hojeamos cuidadosamente, sin conformarnos con una mera sacudida, como suelen hacerlo nuestros oficiales de policía. Medimos asimismo el espesor de cada encuadernación, escrutándola luego de la manera más detallada con el microscopio. Si se hubiera insertado un papel en una de esas encuadernaciones, resultaría imposible que pasara inadvertido. Cinco o seis volúmenes que salían de manos del encuadernador fueron probados longitudinalmente con las agujas.

-¿Exploraron los pisos debajo de las alfombras?

-Sin duda. Levantamos todas las alfombras y examinamos las planchas con el microscopio.

-¿Y el papel de las paredes?

-Lo mismo.

-¿Miraron en los sótanos?

-Miramos.

-Pues entonces -declaré- se ha equivocado usted en sus cálculos y la carta no está en la casa del ministro.

-Me temo que tenga razón -dijo el prefecto-. Pues bien, Dupin, ¿qué me aconseja usted?

-Revisar de nuevo completamente la casa.

-¡Pero es inútil! -replicó G...-. Tan seguro estoy de que respiro como de que la carta no está en la casa.

-No tengo mejor consejo que darle -dijo Dupin-. Supongo que posee usted una descripción precisa de la carta.

-¡Oh, sí!

Luego de extraer una libreta, el prefecto procedió a leernos una minuciosa descripción del aspecto interior de la carta, y especialmente del exterior. Poco después de terminar su lectura se despidió de nosotros, desanimado como jamás lo había visto antes.

Un mes más tarde nos hizo otra visita y nos encontró ocupados casi en la misma forma que la primera vez. Tomó posesión de una pipa y un sillón y se puso a charlar de cosas triviales. Al cabo de un rato le dije:

-Veamos, G..., ¿qué pasó con la carta robada? Supongo que, por lo menos, se habrá convencido de que no es cosa fácil sobrepujar en astucia al ministro.

-¡El diablo se lo lleve! Volví a revisar su casa, como me lo había aconsejado Dupin, pero fue tiempo perdido. Ya lo sabía yo de antemano.

-¿A cuánto dijo usted que ascendía la recompensa ofrecida? -preguntó Dupin.

-Pues... a mucho dinero... muchísimo. No quiero decir exactamente cuánto, pero eso sí, afirmo que estaría dispuesto a firmar un cheque por cincuenta mil francos a cualquiera que me consiguiese esa carta. El asunto va adquiriendo día a día más importancia, y la recompensa ha sido recientemente doblada. Pero, aunque ofrecieran tres voces esa suma, no podría hacer más de lo que he hecho.

-Pues... la verdad... -dijo Dupin, arrastrando las palabras entre bocanadas de humo-, me parece a mí, G..., que usted no ha hecho... todo lo que podía hacerse. ¿No cree que... aún podría hacer algo más, eh?

-¿Cómo? ¿En qué sentido?

-Pues... puf... podría usted... puf, puf... pedir consejo en este asunto... puf, puf, puf... ¿Se acuerda de la historia que cuentan de Abernethy?

-No. ¡Al diablo con Abernethy!

-De acuerdo. ¡Al diablo, pero bienvenido! Érase una vez cierto avaro que tuvo la idea de obtener gratis el consejo médico de Abernethy. Aprovechó una reunión y una conversación corrientes para explicar un caso personal como si se tratara del de otra persona. «Supongamos que los síntomas del enfermo son tales y cuales -dijo-. Ahora bien, doctor: ¿qué le aconsejaría usted hacer?» «Lo que yo le aconsejaría -repuso Abernethy- es que consultara a un médico.»

-¡Vamos! -exclamó el prefecto, bastante desconcertado-. Estoy plenamente dispuesto a pedir consejo y a pagar por él. De verdad, daría cincuenta mil francos a quienquiera me ayudara en este asunto.

-En ese caso -replicó Dupin, abriendo un cajón y sacando una libreta de cheques-, bien puede usted llenarme un cheque por la suma mencionada. Cuando lo haya firmado le entregaré la carta.

Me quedé estupefacto. En cuanto al prefecto, parecía fulminado. Durante algunos minutos fue incapaz de hablar y de moverse, mientras contemplaba a mi amigo con ojos que parecían salírsele de las órbitas y con la boca abierta. Recobrándose un tanto, tomó una pluma y, después de varias pausas y abstraídas contemplaciones, llenó y firmó un cheque por cincuenta mil francos, extendiéndolo por encima de la mesa a Dupin. Éste lo examinó cuidadosamente y lo guardo en su cartera; luego, abriendo un escritorio, sacó una carta y la entregó al prefecto. Nuestro funcionario la tomó en una convulsión de alegría, la abrió con manos trémulas, lanzó una ojeada a su contenido y luego, lanzándose vacilante hacia la puerta, desapareció bruscamente del cuarto y de la casa, sin haber pronunciado una sílaba desde el momento en que Dupin le pidió que llenara el cheque.

Una vez que se hubo marchado, mi amigo consintió en darme algunas explicaciones.

-La policía parisiense es sumamente hábil a su manera -dijo-. Es perseverante, ingeniosa, astuta y muy versada en los conocimientos que sus deberes exigen. Así, cuando G... nos explicó su manera de registrar la mansión de D..., tuve plena confianza en que había cumplido una investigación satisfactoria, hasta donde podía alcanzar.

-¿Hasta donde podía alcanzar? -repetí.

-Sí -dijo Dupin-. Las medidas adoptadas no solamente eran las mejores en su género, sino que habían sido llevadas a la más absoluta perfección. Si la carta hubiera estado dentro del ámbito de su búsqueda, no cabe la menor duda de que los policías la hubieran encontrado.

Me eché a reír, pero Dupin parecía hablar muy en serio.

-Las medidas -continuó- eran excelentes en su género, y fueron bien ejecutadas; su defecto residía en que eran inaplicables al caso y al hombre en cuestión. Una cierta cantidad de recursos altamente ingeniosos constituyen para el prefecto una especie de lecho de Procusto, en el cual quiere meter a la fuerza sus designios. Continuamente se equivoca por ser demasiado profundo o demasiado superficial para el caso, y más de un colegial razonaría mejor que él. Conocí a uno que tenía ocho años y cuyos triunfos en el juego de «par e impar» atraían la admiración general. El juego es muy sencillo y se juega con bolitas. Uno de los contendientes oculta en la mano cierta cantidad de bolitas y pregunta al otro: «¿Par o impar?» Si éste adivina correctamente, gana una bolita; si se equivoca, pierde una. El niño de quien hablo ganaba todas las bolitas de la escuela. Naturalmente, tenía un método de adivinación que consistía en la simple observación y en el cálculo de la astucia de sus adversarios. Supongamos que uno de éstos sea un perfecto tonto y que, levantando la mano cerrada, le pregunta: «¿Par o impar?» Nuestro colegial responde: «Impar», y pierde, pero a la segunda vez gana, por cuanto se ha dicho a sí mismo: «El tonto tenía pares la primera vez, y su astucia no va más allá de preparar impares para la segunda vez. Por lo tanto, diré impar.» Lo dice, y gana. Ahora bien, si le toca jugar con un tonto ligeramente superior al anterior, razonará en la siguiente forma: «Este muchacho sabe que la primera vez elegí impar, y en la segunda se le ocurrirá como primer impulso pasar de par a impar, pero entonces un nuevo impulso le sugerirá que la variación es demasiado sencilla, y finalmente se decidirá a poner bolitas pares como la primera vez. Por lo tanto, diré pares.» Así lo hace, y gana. Ahora bien, esta manera de razonar del colegial, a quien sus camaradas llaman «afortunado», ¿en qué consiste si se la analiza con cuidado?

-Consiste -repuse- en la identificación del intelecto del razonador con el de su oponente.

-Exactamente -dijo Dupin-. Cuando pregunté al muchacho de qué manera lograba esa total identificación en la cual residían sus triunfos, me contestó: «Si quiero averiguar si alguien es inteligente, o estúpido, o bueno, o malo, y saber cuáles son sus pensamientos en ese momento, adapto lo más posible la expresión de mi cara a la de la suya, y luego espero hasta ver qué pensamientos o sentimientos surgen en mi mente o en mi corazón, coincidentes con la expresión de mi cara.» Esta respuesta del colegial está en la base de toda la falsa profundidad atribuida a La Rochefoucauld, La Bruyère, Maquiavelo y Campanella.

-Si comprendo bien -dije- la identificación del intelecto del razonador con el de su oponente depende de la precisión con que se mida la inteligencia de este último.

-Depende de ello para sus resultados prácticos -replicó Dupin-, y el prefecto y sus cohortes fracasan con tanta frecuencia, primero por no lograr dicha identificación y segundo por medir mal -o, mejor dicho, por no medir- el intelecto con el cual se miden. Sólo tienen en cuenta sus propias ideas ingeniosas y, al buscar alguna cosa oculta, se fijan solamente en los métodos que ellos hubieran empleado para ocultarla. Tienen mucha razón en la medida en que su propio ingenio es fiel representante del de la masa; pero, cuando la astucia del malhechor posee un carácter distinto de la suya, aquél los derrota, como es natural. Esto ocurre siempre cuando se trata de una astucia superior a la suya y, muy frecuentemente, cuando está por debajo. Los policías no admiten variación de principio en sus investigaciones; a lo sumo, si se ven apurados por algún caso insólito, o movidos por una recompensa extraordinaria, extienden o exageran sus viejas modalidades rutinarias, pero sin tocar los principios. Por ejemplo, en este asunto de D..., ¿qué se ha hecho para modificar el principio de acción? ¿Qué son esas perforaciones, esos escrutinios con el microscopio, esa división de la superficie del edificio en pulgadas cuadradas numeradas? ¿Qué representan sino la aplicación exagerada del principio o la serie de principios que rigen una búsqueda, y que se basan a su vez en una serie de nociones sobre el ingenio humano, a las cuales se ha acostumbrado el prefecto en la prolongada rutina de su tarea? ¿No ha advertido que G... da por sentado que todo hombre esconde una carta, si no exactamente en un agujero practicado en la pata de una silla, por lo menos en algún agujero o rincón sugerido por la misma línea de pensamiento que inspira la idea de esconderla en un agujero hecho en la pata de una silla? Observe asimismo que esos escondrijos rebuscados sólo se utilizan en ocasiones ordinarias, y sólo serán elegidos por inteligencias igualmente ordinarias; vale decir que en todos los casos de ocultamiento cabe presumir, en primer término, que se lo ha efectuado dentro de esas líneas; por lo tanto, su descubrimiento no depende en absoluto de la perspicacia, sino del cuidado, la paciencia y la obstinación de los buscadores; y si el caso es de importancia (o la recompensa magnifica, lo cual equivale a la misma cosa a los ojos de los policías), las cualidades aludidas no fracasan jamás. Comprenderá usted ahora lo que quiero decir cuando sostengo que si la carta robada hubiese estado escondida en cualquier parte dentro de los límites de la perquisición del prefecto (en otras palabras, si el principio rector de su ocultamiento hubiera estado comprendido dentro de los principios del prefecto) hubiera sido descubierta sin la más mínima duda. Pero nuestro funcionario ha sido mistificado por completo, y la remota fuente de su derrota yace en su suposición de que el ministro es un loco porque ha logrado renombre como poeta. Todos los locos son poetas en el pensamiento del prefecto, de donde cabe considerarlo culpable de un non distributio medii por inferir de lo anterior que todos los poetas son locos.

-¿Pero se trata realmente del poeta? -pregunté-. Sé que D... tiene un hermano, y que ambos han logrado reputación en el campo de las letras. Creo que el ministro ha escrito una obra notable sobre el cálculo diferencial. Es un matemático y no un poeta.

-Se equivoca usted. Lo conozco bien, y sé que es ambas cosas. Como poeta y matemático es capaz de razonar bien, en tanto que como mero matemático hubiera sido capaz de hacerlo y habría quedado a merced del prefecto.

-Me sorprenden esas opiniones -dije-, que el consenso universal contradice. Supongo que no pretende usted aniquilar nociones que tienen siglos de existencia sancionada. La razón matemática fue considerada siempre como la razón por excelencia.

-Il y a à parier -replicó Dupin, citando a Chamfort- que toute idée publique, toute convention reçue est une sottise, car elle a convenu au plus grand nombre. Le aseguro que los matemáticos han sido los primeros en difundir el error popular al cual alude usted, y que no por difundido deja de ser un error. Con arte digno de mejor causa han introducido, por ejemplo, el término «análisis» en las operaciones algebraicas. Los franceses son los causantes de este engaño, pero si un término tiene alguna importancia, si las palabras derivan su valor de su aplicación, entonces concedo que «análisis» abarca «álgebra», tanto como en latín ambitus implica «ambición»; religio, «religión», u homines honesti, la clase de las gentes honorables.

-Me temo que se malquiste usted con algunos de los algebristas de París. Pero continúe.

-Niego la validez y, por tanto, los resultados de una razón cultivada por cualquier procedimiento especial que no sea el lógico abstracto. Niego, en particular, la razón extraída del estudio matemático. Las matemáticas constituyen la ciencia de la forma y la cantidad; el razonamiento matemático es simplemente la lógica aplicada a la observación de la forma y la cantidad. El gran error está en suponer que incluso las verdades de lo que se denomina álgebra pura constituyen verdades abstractas o generales. Y este error es tan enorme que me asombra se lo haya aceptado universalmente. Los axiomas matemáticos no son axiomas de validez general. Lo que es cierto de la relación (de la forma y la cantidad) resulta con frecuencia erróneo aplicado, por ejemplo, a la moral. En esta última ciencia suele no ser cierto que el todo sea igual a la suma de las partes. También en química este axioma no se cumple. En la consideración de los móviles falla igualmente, pues dos móviles de un valor dado no alcanzan necesariamente al sumarse un valor equivalente a la suma de sus valores. Hay muchas otras verdades matemáticas que sólo son tales dentro de los límites de la relación. Pero el matemático, llevado por el hábito, arguye, basándose en sus verdades finitas, como si tuvieran una aplicación general, cosa que por lo demás la gente acepta y cree. En su erudita Mitología, Bryant alude a una análoga fuente de error cuando señala que, «aunque no se cree en las fábulas paganas, solemos olvidarnos de ello y extraemos consecuencias como si fueran realidades existentes». Pero, para los algebristas, que son realmente paganos, las «fábulas paganas» constituyen materia de credulidad, y las inferencias que de ellas extraen no nacen de un descuido de la memoria sino de un inexplicable reblandecimiento mental. Para resumir: jamás he encontrado a un matemático en quien se pudiera confiar fuera de sus raíces y sus ecuaciones, o que no tuviera por artículo de fe que x2+px es absoluta e incondicionalmente igual a q. Por vía de experimento, diga a uno de esos caballeros que, en su opinión, podrían darse casos en que x2+px no fuera absolutamente igual a q; pero, una vez que le haya hecho comprender lo que quiere decir, sálgase de su camino lo antes posible, porque es seguro que tratará de golpearlo.

»Lo que busco indicar -agregó Dupin, mientras yo reía de sus últimas observaciones- es que, si el ministro hubiera sido sólo un matemático, el prefecto no se habría visto en la necesidad de extenderme este cheque. Pero sé que es tanto matemático como poeta, y mis medidas se han adaptado a sus capacidades, teniendo en cuenta las circunstancias que lo rodeaban. Sabía que es un cortesano y un audaz intrigant. Pensé que un hombre semejante no dejaría de estar al tanto de los métodos policiales ordinarios. Imposible que no anticipara (y los hechos lo han probado así) los falsos asaltos a que fue sometido. Reflexioné que igualmente habría previsto las pesquisiciones secretas en su casa. Sus frecuentes ausencias nocturnas, que el prefecto consideraba una excelente ayuda para su triunfo, me parecieron simplemente astucias destinadas a brindar oportunidades a la perquisición y convencer lo antes posible a la policía de que la carta no se hallaba en la casa, como G... terminó finalmente por creer. Me pareció asimismo que toda la serie de pensamientos que con algún trabajo acabo de exponerle y que se refieren al principio invariable de la acción policial en sus búsquedas de objetos ocultos, no podía dejar de ocurrírsele al ministro. Ello debía conducirlo inflexiblemente a desdeñar todos los escondrijos vulgares. Reflexioné que ese hombre no podía ser tan simple como para no comprender que el rincón más remoto e inaccesible de su morada estaría tan abierto como el más vulgar de los armarios a los ojos, las sondas, los barrenos y los microscopios del prefecto. Vi, por último, que D... terminaría necesariamente en la simplicidad, si es que no la adoptaba por una cuestión de gusto personal. Quizá recuerde usted con qué ganas rió el prefecto cuando, en nuestra primera entrevista, sugerí que acaso el misterio lo perturbaba por su absoluta evidencia.

-Me acuerdo muy bien -respondí-. Por un momento pensé que iban a darle convulsiones.

-El mundo material -continuó Dupin- abunda en estrictas analogías con el inmaterial, y ello tiñe de verdad el dogma retórico según el cual la metáfora o el símil sirven tanto para reforzar un argumento como para embellecer una descripción. El principio de la vis inertiæ, por ejemplo, parece idéntico en la física y en la metafísica. Si en la primera es cierto que resulta más difícil poner en movimiento un cuerpo grande que uno pequeño, y que el impulso o cantidad de movimiento subsecuente se hallará en relación con la dificultad, no menos cierto es en metafísica que los intelectos de máxima capacidad, aunque más vigorosos, constantes y eficaces en sus avances que los de grado inferior, son más lentos en iniciar dicho avance y se muestran más embarazados y vacilantes en los primeros pasos. Otra cosa: ¿Ha observado usted alguna vez, entre las muestras de las tiendas, cuáles atraen la atención en mayor grado?

-Jamás se me ocurrió pensarlo -dije.

-Hay un juego de adivinación -continuó Dupin- que se juega con un mapa. Uno de los participantes pide al otro que encuentre una palabra dada: el nombre de una ciudad, un río, un Estado o un imperio; en suma, cualquier palabra que figure en la abigarrada y complicada superficie del mapa. Por lo regular, un novato en el juego busca confundir a su oponente proponiéndole los nombres escritos con los caracteres más pequeños, mientras que el buen jugador escogerá aquellos que se extienden con grandes letras de una parte a otra del mapa. Estos últimos, al igual que las muestras y carteles excesivamente grandes, escapan a la atención a fuerza de ser evidentes, y en esto la desatención ocular resulta análoga al descuido que lleva al intelecto a no tomar en cuenta consideraciones excesivas y palpablemente evidentes. De todos modos, es éste un asunto que se halla por encima o por debajo del entendimiento del prefecto. Jamás se le ocurrió como probable o posible que el ministro hubiera dejado la carta delante de las narices del mundo entero, a fin de impedir mejor que una parte de ese mundo pudiera verla.

»Cuanto más pensaba en el audaz, decidido y característico ingenio de D..., en que el documento debía hallarse siempre a mano si pretendía servirse de él para sus fines, y en la absoluta seguridad proporcionada por el prefecto de que el documento no se hallaba oculto dentro de los límites de las búsquedas ordinarias de dicho funcionario, más seguro me sentía de que, para esconder la carta, el ministro había acudido al más amplio y sagaz de los expedientes: el no ocultarla.

»Compenetrado de estas ideas, me puse un par de anteojos verdes, y una hermosa mañana acudí como por casualidad a la mansión ministerial. Hallé a D... en casa, bostezando, paseándose sin hacer nada y pretendiendo hallarse en el colmo del ennui. Probablemente se trataba del más activo y enérgico de los seres vivientes, pero eso tan sólo cuando nadie lo ve.

»Para no ser menos, me quejé del mal estado de mi vista y de la necesidad de usar anteojos, bajo cuya protección pude observar cautelosa pero detalladamente el aposento, mientras en apariencia seguía con toda atención las palabras de mi huésped.

»Dediqué especial cuidado a una gran mesa-escritorio junto a la cual se sentaba D..., y en la que aparecían mezcladas algunas cartas y papeles, juntamente con un par de instrumentos musicales y unos pocos libros. Pero, después de un prolongado y atento escrutinio, no vi nada que procurara mis sospechas.

»Dando la vuelta al aposento, mis ojos cayeron por fin sobre un insignificante tarjetero de cartón recortado que colgaba, sujeto por una sucia cinta azul, de una pequeña perilla de bronce en mitad de la repisa de la chimenea. En este tarjetero, que estaba dividido en tres o cuatro compartimentos, vi cinco o seis tarjetas de visitantes y una sola carta. Esta última parecía muy arrugada y manchada. Estaba rota casi por la mitad, como si a una primera intención de destruirla por inútil hubiera sucedido otra. Ostentaba un gran sello negro, con el monograma de D... muy visible, y el sobrescrito, dirigido al mismo ministro revelaba una letra menuda y femenina. La carta había sido arrojada con descuido, casi se diría que desdeñosamente, en uno de los compartimentos superiores del tarjetero.

»Tan pronto hube visto dicha carta, me di cuenta de que era la que buscaba. Por cierto que su apariencia difería completamente de la minuciosa descripción que nos había leído el prefecto. En este caso el sello era grande y negro, con el monograma de D...; en el otro, era pequeño y rojo, con las armas ducales de la familia S... El sobrescrito de la presente carta mostraba una letra menuda y femenina, mientras que el otro, dirigido a cierta persona real, había sido trazado con caracteres firmes y decididos. Sólo el tamaño mostraba analogía. Pero, en cambio, lo radical de unas diferencias que resultaban excesivas; la suciedad, el papel arrugado y roto en parte, tan inconciliables con los verdaderos hábitos metódicos de D..., y tan sugestivos de la intención de engañar sobre el verdadero valor del documento, todo ello, digo sumado a la ubicación de la carta, insolentemente colocada bajo los ojos de cualquier visitante, y coincidente, por tanto, con las conclusiones a las que ya había arribado, corroboraron decididamente las sospechas de alguien que había ido allá con intenciones de sospechar.

»Prolongué lo más posible mi visita y, mientras discutía animadamente con el ministro acerca de un tema que jamás ha dejado de interesarle y apasionarlo, mantuve mi atención clavada en la carta. Confiaba así a mi memoria los detalles de su apariencia exterior y de su colocación en el tarjetero; pero terminé además por descubrir algo que disipó las últimas dudas que podía haber abrigado. Al mirar atentamente los bordes del papel, noté que estaban más ajados de lo necesario. Presentaban el aspecto típico de todo papel grueso que ha sido doblado y aplastado con una plegadera, y que luego es vuelto en sentido contrario, usando los mismos pliegues formados la primera vez. Este descubrimiento me bastó. Era evidente que la carta había sido dada vuelta como un guante, a fin de ponerle un nuevo sobrescrito y un nuevo sello. Me despedí del ministro y me marché en seguida, dejando sobre la mesa una tabaquera de oro.

»A la mañana siguiente volví en busca de la tabaquera, y reanudamos placenteramente la conversación del día anterior. Pero, mientras departíamos, oyóse justo debajo de las ventanas un disparo como de pistola, seguido por una serie de gritos espantosos y las voces de una multitud aterrorizada. D... corrió a una ventana, la abrió de par en par y miró hacia afuera. Por mi parte, me acerqué al tarjetero, saqué la carta, guardándola en el bolsillo, y la reemplacé por un facsímil (por lo menos en el aspecto exterior) que había preparado cuidadosamente en casa, imitando el monograma de D... con ayuda de un sello de miga de pan.

»La causa del alboroto callejero había sido la extravagante conducta de un hombre armado de un fusil, quien acababa de disparar el arma contra un grupo de mujeres y niños. Comprobóse, sin embargo, que el arma no estaba cargada, y los presentes dejaron en libertad al individuo considerándolo borracho o loco. Apenas se hubo alejado, D... se apartó de la ventana, donde me le había reunido inmediatamente después de apoderarme de la carta. Momentos después me despedí de él. Por cierto que el pretendido lunático había sido pagado por mí.»

-¿Pero qué intención tenía usted -pregunté- al reemplazar la carta por un facsímil? ¿No hubiera sido preferible apoderarse abiertamente de ella en su primera visita, y abandonar la casa?

-D... es un hombre resuelto a todo y lleno de coraje -repuso Dupin-. En su casa no faltan servidores devotos a su causa. Si me hubiera atrevido a lo que usted sugiere, jamás habría salido de allí con vida. El buen pueblo de París no hubiese oído hablar nunca más de mí. Pero, además, llevaba una segunda intención. Bien conoce usted mis preferencias políticas. En este asunto he actuado como partidario de la dama en cuestión. Durante dieciocho meses, el ministro la tuvo a su merced. Ahora es ella quien lo tiene a él, pues, ignorante de que la carta no se halla ya en su posesión, D... continuará presionando como si la tuviera. Esto lo llevará inevitablemente a la ruina política. Su caída, además, será tan precipitada como ridícula. Está muy bien hablar del facilis descensus Averni; pero, en materia de ascensiones, cabe decir lo que la Catalani decía del canto, o sea, que es mucho más fácil subir que bajar. En el presente caso no tengo simpatía -o, por lo menos, compasión- hacia el que baja. D... es el monstrum horrendum, el hombre de genio carente de principios. Confieso, sin embargo, que me gustaría conocer sus pensamientos cuando, al recibir el desafío de aquélla a quien el prefecto llama «cierta persona», se vea forzado a abrir la carta que le dejé en el tarjetero.

-¿Cómo? ¿Escribió usted algo en ella?

-¡Vamos, no me pareció bien dejar el interior en blanco!

Hubiera sido insultante. Cierta vez, en Viena, D... me jugó una mala pasada, y sin perder el buen humor le dije que no la olvidaría. De modo que, como no dudo de que sentirá cierta curiosidad por saber quién se ha mostrado más ingenioso que él, pensé que era una lástima no dejarle un indicio. Como conoce muy bien mi letra, me limité a copiar en mitad de la página estas palabras:

...Un dessein si funeste, S’il n’est digne d’Atrée, est digne de Thyeste.

»Las hallará usted en el Atrée de Crébillon.»

FIN
Traducción de Julio Cortázar