lunes, 24 de noviembre de 2014

INTENCIÓN DE VOTO

Estudio realizado en noviembre por FUNEDUTRA
Presidenciales 2015: Daniel Scioli lidera coni 27,3%; sigue Macri con 19,6% y Massa con 16,4%
Así lo señala la Encuesta Nacional de Imagen y Voto realizada por el Observatorio de Política y Democracia de la Fundación Educando para el Trabajo (FUNEDUTRA). Ante la pregunta si tiene que elegir entre Daniel Scioli, Mauricio Macri y Sergio Massa el Gobernador bonaerense lidera a intención de voto c presidente 2015 con el 32,9%.






De acuerdo a la Encuesta Nacional de Imagen y Voto que viene realizando mensualmente elObservatorio de Política y Democracia de la Fundación Educando para el Trabajo (FUNEDUTRA), Daniel Scioli lidera la intención de voto de cara a las presidenciales de 2015 con un 27,3%. Segundo se encuentra Mauricio Macri con 19,6% y en tercer lugar Sergio Massa, con un 16,4%.
De esta manera, y teniendo en cuenta los datos de las encuestas que realizó FUNEDUTRA en los últimos meses, entre marzo y noviembre el mandatario bonaerense creció un 7% y el jefe de Gobierno porteño un 6,5%. El diputado Nacional por el Frente Renovador, por otra parte, tiene una caída en la intención de voto del 8,4%
Detrás del podio mencionado, se encuentran los ex gobernadores de Santa Fe, Hermes Binner (5,8%) y de Mendoza, Julio Cobos (4%).
Sobre el ministro de Interior y Transporte Florencio Randazzo, los encuestadores en una nota al pie de los porcentajes de intención de voto señalan: "No se mencionó a Randazzo (otro candidato oficialista y único que supera el 5%), a fin de detectar si existe migración del voto hacia Scioli o si se debe repreguntar".
El estudio también informa que ante la pregunta acerca de si tuviera que elegir solamente entre los tres principales candidatos, el 32,9% votaría a Daniel Scioli, el 27,9% lo haría porMauricio Macri, el 21,7% por Sergio Massa y el 17,3 no votaría a ninguno.
Por otra parte, del estudio también se desprende que un 15 % del universo encuestado sostiene una imagen positiva de los tres principales candidatos. El voto oficialista rígido comienza a tener buena percepción de Scioli al mismo tiempo que Macri se consolida como opositor sin saturar la opinión pública, algo que desfavorece a Massa.
Por último, y en cuanto a la dispersión geográfica de los votos, el relevamiento marca que Scioli es fuerte en Conurbano Sur, Oeste, La Plata, Mar del Plata, Santa Fe y Mendoza Capital. Macri lo es en CABA, Córdoba, Bahía Blanca, y Massa especialmente en Conurbano Norte. En Rosario, las encuestas las lidera en Frente Amplio UNEN.
Cabe destacar que este estudio se viene realizando mensualmente desde marzo. En esta oportunidad, la encuesta fue realizada de manera telefónica entre el 11 y el 14 de noviembre y se relevaron 850 casos. Para la muestra se abarcó la población de los centros urbanos más importantes del país: Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Mendoza..





domingo, 23 de noviembre de 2014

HABÍA UNA VEZ....UNA HISTORIA AMALFITANA


La inglesa era una flaca morocha de buen ver que no sabía una palabra de italiano y viajaba increíblemente sola por la costa amalfitana. El napolitano era un chofer de combi y un guía verborrágico que nos explicaba las ruinas legendarias y los paraísos geográficos, y que parloteaba el idioma de Byron gracias a que su madre londinense se lo había enseñado de niño. Rápidamente logró que la inglesa ocupara el asiento del acompañante y que se partiera de risa con sus bromas.

Pensé en aquel largo día de amor y maravillas al recibir Pompeya, el flamante libro de Mirella Romero Recio que trata sobre la vida, muerte y resurrección de la ciudad arrasada por el Vesubio. Justo ésa fue la primera parada de la combi: la inglesa sonrió con flemático asombro al ver que en los puestos para turistas nos vendían falos alados y artesanías con imágenes que recordaban vagamente el Kamasutra. Pompeya celebraba el erotismo y la fecundidad, y la sexualidad era realmente sagrada. Una lluvia de ceniza volcánica y piedra pómez ametralló sus calles y sus edificios, y finalmente una nube ardiente de gases aniquiló a toda su población. Muchos tejieron luego la idea de que los dioses habían castigado así el dulce pecado de aquellos hombres libertinos. Caminar por sus vías empedradas, visitar sus templos y foros, y escuchar las voces de sus espectros sigue siendo una de las experiencias más interesantes del mundo.



Nuestro pequeño grupo de visitantes caminó durante toda esa mañana por aquel túnel del tiempo, se sorprendió con el carácter festivo y cultural que tenía el amor para aquellos malogrados habitantes que adoraban a Príapo. Y en los epílogos visitó el increíble lupanar que quedó milagrosamente en pie: un corredor, cinco habitaciones con cama, y las paredes cubiertas con pinturas que mostraban las especialidades de cada meretriz.

Uno sale con algunas impresiones tétricas de Pompeya, pero también con una inespecífica energía romántica. El napolitano, que tenía encima tantas batallas como los legionarios de Augusto, tomó en cuenta esa última sensibilidad y después de almorzar se abocó a la inglesa con ahínco. Su exuberancia de la Italia del Sur, armada con historia y simpatías, golpeaba como piedra pómez las resistencias sajonas. El guía nos explicaba el camino, pero esencialmente le hablaba a ella, y la llenaba de anécdotas glamorosas y cinematográficas, aunque se cuidaba mucho de no transmitirle desesperación: la tenía a raya con su inteligencia. Cada tanto nos deteníamos a ver desde un balcón de roca el mar Tirreno y los caprichos de la costa, y el napolitano nos ilustraba sobre Sorrento, Ravello y Positano. El golpe a la vista produce una cierta embriaguez. La inglesa parecía extasiada, preguntaba de todo y se reía hasta de los chistes fallidos que el seductor nos prodigaba por el megáfono.

A media tarde, nos detuvimos en un recodo de la ruta, sobre unos acantilados; dos paisanos vendían allí sombra y fruta fresca. El napolitano se lo tomó muy en serio: primero procuró que nosotros probáramos esas exquisiteces silvestres, y después le dijo a la dama que el destino tenía para cada cual su manjar. Y que si ella se lo permitía, él con todo gusto elegiría por ambos. La inglesa aceptó encantada. El napolitano tomó entonces una mandarina dulce, la peló con pericia y le dio un gajo en la boca. Ella se limpió los labios mojados de jugo sin apartar la vista de los ojos azules del napolitano, que de pronto se agachó a recoger dos nueces. Las encerró, una contra otra, dentro de su puño y las destrozó. Después las comió con lentitud, sabiéndose intensamente observado.


El regreso nos sumió en la oscuridad. Casi todos dormitábamos, hamacados por las vueltas de la carretera. Sólo se escuchaba el suave ronroneo del motor y la conversación entre susurros que durante horas mantuvieron, en una extraña intimidad nocturna, el chofer y su fiel devota.
Más vivo que el hambre, nuestro héroe se las arregló para entrar en Nápoles y realizar complicados rodeos con un solo objetivo: lograr que cada pasajero descendiera en su hotel y que la inglesa fuera quedando sola en la combi vacía. Mi mujer y yo bajamos en la penúltima estación, frente al Castel Dell' Ovo. Al despedirnos, la inglesa nos miró con una sonrisa napolitana. Los extraños efluvios de Pompeya la habían transformado..

J.F DIAZ

TANGO GRINGO POR SOSA BACCARELLI




El “proyecto inmigratorio” impulsado a mediados del siglo XIX representó para algunos sectores, un fracaso y una indigna invasión de “tanos” y “gallegos” tan “bárbaros” como el “gaucho bárbaro”. Entre los millares de inmigrantes que llegaron a nuestro país, una porción considerable era italiana. ¿Qué influencia ejercieron los italianos en la gestación del tango? ¿Qué presencia tienen en sus letras y en su música?


Los “guarangos cuadrados”

Creo que fue Carlos Fuentes quien sentenció que los mexicanos descienden de los aztecas, los peruanos de los incas y los argentinos… de los barcos.  La sentencia no es del todo cierta, una parte considerable de nosotros ya estaba acá antes que llegara don Pedro de Mendoza. Una parte de nosotros fue exterminada, junto con los querandíes, en aquellas maniobras de la historia y siguió siendo diezmada en siglos posteriores.
Otra parte nuestra llegó, es verdad, en las terceras clases de barcos abarrotados de sueños y esperanzas.  Muchos de ellos eran italianos.
El proyecto inmigratorio llevado a cabo en nuestro país bajo el lema “gobernar es poblar” se materializó en algo bien diferente a lo pensado. Teniendo en mente a los ingleses, franceses y alemanes, se desarrollaron considerables esfuerzos por atraer dichos contingentes migratorios hacia estos lares. Estas culturas inspiraban una enorme admiración entre los sectores ilustrados de Buenos Aires.  La idea era importar  hombres “civilizados” que  se animaran a probar suerte en estas extensiones de “pampa bárbara”, la poblaran, la modernizaran. Lo cierto es que más allá de algunos técnicos y profesionales de sangre sajona, lo que llegó al puerto de Buenos Aires era una masa de “tanos” y “gallegos” (entiéndase españoles)  analfabetos –en su mayoría-  que venían dispuestos a “hacer la América”, escapando de crisis económicas y de episodios bélicos que comprometían a los países de donde provenían. Ésos también eran nuestros abuelos.
Explicaba Alberdi hacia 1840 en El Mercurio de Santiago de Chile: “cada europeo que viene nos trae más civilización en sus hábitos… ¿queremos que los hábitos de orden y de industria  prevalezcan en nuestra América? Llenémosla de gente que posea hondamente estos hábitos”. Pero ¡cuidado! No cualquier europeo. Aclara Alberdi en las Páginas Explicativas de sus “Bases…”: “Poblar es civilizar cuando se puebla con gente civilizada, es decir, con pobladores de la Europa civilizada. Por eso he dicho en la Constitución que el gobierno debe fomentar la inmigración europea. Pero poblar no es civilizar, sino embrutecer, cuando se puebla con chinos y con indios de Asia y con negros de África. Poblar es apestar, corromper, degenerar, envenenar un país, cuando en vez de poblarlo con la flor de la población trabajadora de Europa, se le puebla con la basura de la Europa atrasada o menos culta. Porque hay Europa y Europa, conviene no olvidarlo; y se puede estar dentro del texto liberal de la Constitución, que ordena fomentar la inmigración europea, sin dejar por eso de arruinar un país de Sud América con sólo poblarlo de inmigrados europeos”.
A la luz de estas ideas, puede comprobarse que la inmigración que sobrevino, defraudó a los gobernantes e intelectuales que habían promovido esta suerte de “mejoramiento genético” que nunca fue. Incluso el  propio Sarmiento terminó juzgando al proyecto inmigratorio como un fiasco.


A muchos de esos viajeros les ganó la nostalgia y el recuerdo de la familia que había quedado allende los mares, y se volvieron. Otros tantos se quedaron. Si bien la preocupación de las clases gobernantes desde 1853 fue poblar las enormes extensiones que existían en nuestro territorio, un abultado número de inmigrantes se hacinaron en las ciudades. En predecibles crisis habitacionales, grandes casonas deshabitadas se transformaron en hogar de familias enteras que alquilaban piezas y compartían el techo: el conventillo.
El censo de 1869 arrojaba una cifra interesante: el 52% de la población de Buenos Aires era inmigrante, la cifra aumentó al 60% en 1914.  En 1895, de los 366 mil trabajadores de Buenos Aires, 160 mil eran inmigrantes, en su mayoría italianos.
Hacia  1900 los inmigrantes seguían arribando en cantidades alarmantes. El hombre blanco vencía al “indio” y se sobreponía con la pólvora a un pasado americano que, muy lejos de reconocerse en él, abominaba. Gobernaba un régimen político protagonizado por hombres que hundían sus genealogías en remotos guerreros de la independencia, y aseguraban la continuidad de sus gobiernos con la fuerza invencible del fraude electoral. El caudillismo y el voto comprado, cantado y a punta de pistola eran los mecanismos naturales del acto eleccionario.
No sólo no habían llegado los sajones, sino que  habían desembarcado junto a los “europeos de segunda”, cual ratas de bodegón, raras ideas de igualdad y de justicia. Movimientos obreros, sociedades de ayuda mutua, anarquismo, socialismo, entre otros vicios de los descendientes del Dante.
La Revolución del Parque, en 1890 había alumbrado el surgimiento de una nueva voz en el escenario político nacional: la Unión Cívica que luego se transformaría en “Radical”. En 1894 se había fundado con Juan B Justo el Partido Socialista. Estos nuevos frentes políticos  comenzaron a canalizar los reclamos, las inquietudes y las necesidades de vastos sectores que no estaban incluidos en el “mapa del progreso”.
Faltaban todavía algunos años para que estas voces disonantes se materializaran en acciones de gobierno y  lograran asomar la cabeza en el hermético círculo del poder liderado por el roquismo y sus sucesores.
La configuración de nuevos sectores populares donde los inmigrantes y sus hijos ocupaban una cifra mayoritaria, se encontró rápidamente con un duro rechazo de la dirigencia política. Expresaban un peligro inminente, una nueva realidad social que ponía en duda su fuerza y su poder. Representaban una avanzada que interpelaba a una elite gobernante endogámica que entraba en crisis.
El régimen gobernante reaccionó dando  batalla en frentes diversos. Desde el punto de vista jurídico se dieron una jugosa norma. En 1902 y durante la segunda presidencia de Julio A. Roca, se sancionó la Ley de Residencia redactada por Miguel Cané. Esta ley permitía detener sin orden judicial, y deportar a los agitadores extranjeros “que perturbaran el orden público” (art. 2) dando el mal ejemplo a obreros y peones.
Luego vinieron los allanamientos a la Federación Obrera Regional Argentina, al Partido Socialista; la incautación de los periódicos La Vanguardia y La Protesta, la masacre  de la Patagonia trágica, entre otros tantos episodios vergonzantes. Se exterminaba al “indio” en la Patagonia y se corría al inmigrante “revoltoso” donde quiera que se encontrara.
La literatura de la época también empuñó el garrote de un nacionalismo súbito y desesperado.  La clase dirigente, dice Ernesto Sábato, intentó reaccionar resaltando tardíamente las virtudes de un gaucho que ya no existía y que se había visto obligado a emigrar a los límites de la ciudad. El gaucho se había convertido en orillero e integraba la misma clase de los inmigrantes a los que no cesaba de manifestar su desprecio, pero con quien compartía las mismas penurias y esperanzas.
En el podio de la barbarie encabezado por el “indio” y seguido por el gaucho (no el gaucho amanerado y dócil de “La Vuelta de Martín Fierro” sino el anterior)  se le hizo lugar al inmigrante pobre, quien además de ser bárbaro, ni siquiera había nacido aquí. Reciba el lector una breve nómina ilustrativa de lo que afirmamos:
Eugenio Cambaceres, por ejemplo, en su célebre novela “En la sangre” y haciéndose eco del auge de  la criminología positivista, llegó a sostener que la inferioridad del inmigrante tenía bases biológicas.
Miguel Cané, en su inolvidable obra “Juvenilia” presenta a vascos salvajes y a italianos ridículos.
Antonio Argerich en el prólogo a su libro “¿Inocentes o culpables?” señala: "me opongo franca y decididamente a la inmigración inferior europea, que reputo desastrosa para los destinos a que legítimamente puede y debe aspirar la República Argentina...”
José Ramos Mejía, en “Las multitudes argentinas” allá por 1899, señalaba que el cerebro de los inmigrantes es “lento como el del buey a cuyo lado ha vivido; miope en la agudeza psíquica, de torpe y obtuso oído...” y se indignaba en castiza elocuencia: “Por eso cuando le veáis médico, abogado, ingeniero o periodista, le sentiréis a la legua  ese olorcito picante a establo y asilo del guarango cuadrado de los pies a la cabeza.”
El “guarango cuadrado”  no sólo ingresó a las universidades sino que desparramó su “olorcito picante a establo” por las putrefactas cátedras universitarias y logró, junto a otros “guarangos” autóctonos, la Reforma de 1918  con la cual se garantizaba el acceso de nuevas clases al estudio de las profesiones liberales. “M´hijo el dotor” ya no era una aspiración de deseos imposibles, sino una realidad.


El acordeón maullante

En las tensiones de estos diversos sectores sociales, se forjaba la identidad nacional.  Con gauchos acorralados, con “indios” masacrados  y “tanos” agitadores. En este contexto y de la mezcolanza pintoresca pero indigna  del conventillo, asomaba un universo verdaderamente genuino: el tango.
Mucho se ha dicho ya sobre las raíces españolas y “negras” del tango. En cambio el influjo de la inmigración italiana no ha sido del todo atendido por los estudiosos del tema. ¿Ejercieron estos italianos una influencia considerable en la gestación de nuestro género nacional?
La revista “Caras y Caretas” del 7 de febrero de 1903 en un artículo titulado “El tango criollo” mencionaba al “italiano acriollado como un famoso cultivador del tango”. La crónica de la época ya había notado que ese “tano” sensiblero de la penúltima pieza del conventillo de la esquina, hamacaba al compás de un tango el recuerdo de una calle, de una madre o de un amor que había quedado, para siempre, detrás del océano.
El propio Leopoldo Lugones que había visto en el tango “un reptil de lupanar”, en 1913 señalaba: “el suburbio agringado de nuestras ciudades cosmopolitas engendra y esparce por esas tierras a título de danza nacional (el tango) cuando no es sino deshonesta mulata engendrada por las contorsiones del negro y por el acordeón maullante de las trattorías”. Ni el acordeón maullante de los italianos, ni Lugones, gozaron de los favores consagratorios del tango. En el lugar del acordeón italiano se aquerenció un pariente alemán (el bandoneón); y en el sitial del poeta cordobés, centro y figura del canon literario y moral de la Buenos Aires de aquellos años, surgieron hombres de una pronunciación francesa más defectuosa, de un latín menos riguroso, pero de almas gigantes y  de una poética canyengue y refinada.
Ricardo Ostuni, prestigioso investigador del género, en su obra “Tango, voz cortada de organito” se encarga de escudriñar el tema. Allí trae a colación dos opiniones rioplatenses. Una, del ensayista uruguayo Daniel Vidart para quien el injerto de los organitos y de los acordeones venidos de Italia hicieron llorón al tango y abrieron el camino a la elegías con cornudos y minas espiantadas.
La otra opinión proviene de este lado del río: es de Borges. Él se lamentaba, como recordará el lector, de que el tango perdiera su coraje original en manos de un llanto decadente y hasta inverosímil para un guapo de las orillas de fines de siglo. Borges distinguía, anota Ostuni, un tango criollo y otro “maleado por los gringos”.
A continuación, el autor a quien seguimos advierte que “lo singular de estos juicios es que olvidan que los tangos primitivos, los que exhibían esa felicidad de pelear porque sí nomas y la valentía chocarrera del arrabal –los “tangos pendencieros” según el cuño feliz de Borges- fueron también compuestos en su gran mayoría por los primeros inmigrantes italianos o por sus descendientes”.
En rigor de verdad la objeción de Ostuni no alcanza a Borges quien, en su “Evaristo Carriego” destaca irónicamente que los “criollos viejos” que engendraron el tango “se llamaban Bevilacqua, Greco o de Bassi”. Apellidos claramente italianos que efectivamente corresponden a los de compositores del tango de antigua data.
Los “tanos” se quedaron en el tango. Algunos de ellos conservaron sus apellidos, otros los acriollaron, incluso también hubo quienes los afrancesaron, pero siempre siguieron firmes tocando, escribiendo  y bailando durante el transcurso del siglo.

Más nombres ilustres

Habiendo enunciado ya, algunos apellidos italianos que protagonizaron la época de génesis y formación del tango, podemos recordar algunos otros nombres, ya posteriores, que honran el mismo origen.
Amleto Vergiatti, nació en Parma. Supo llamarse Enrique Alvarado, pero fue conocido con un nombre ya querido por todos: Julián Centeya, el hombre gris de Buenos Aires. Llegó con su familia desde Italia. Su padre, periodista anarquista, fue perseguido por sus ideas políticas y decidió viajar a América. Más tarde recordaría el poeta, en su poema “Mi viejo”:

“Vino en Conte Rosso
fue un espiro
tres hijos, la mujer, a más un perro
como un tungo tenaz cinchó de tiro
todo se lo aguantó: hasta el destierro”

Luis César Amadori, el prolífico letrista y hombre de cine (e incansablemente envidiado por haber llevado al altar  a la bella Zully Moreno) nació en  Pescara.

Mario Battistella, comparte el mismo origen. El autor de “Cuartito azul” -entre otros cientos de tangos- había nacido en Verona. De estos pagos era oriundo también uno de los mejores vocalistas de la historia del tango: Alberto Marino, cuyo nombre verdadero era Vicente Marinaro. Como bien destaca Ricardo García Blaya, Marino no sólo trajo su sangre italiana, sino que también trajo con él la influencia de la escuela italiana de canto.

Sabemos que Ignacio Corsini se crió entre Almagro y la Provincia de Buenos Aires, pero lo cierto es que este cantor criollo había nacido en Sicilia, pese a que portaba un apellido oriundo de Italia del norte.

Para no agotar al lector apenas recordaremos que fueron descendientes directos  de italianos, los hermanos De Caro, Armando y Enrique Santos Discépolo, Vicente Greco, Ernesto Ponzio, Pascual Contursi, Roberto Firpo, Juan Maglio “Pacho”, Francisco Canaro, Francisco Lomuto, Carlos Di Sarli, Juan D´Arienzo, Astor Piazzolla, Pedro Maffia, sólo por nombrar caprichosamente algunos.

Más allá de la cercanía con un nacimiento familiar en la península itálica, la sangre italiana inunda la historia del tango. La sola mención de los apellidos corrobora el jucio: Francini, Pugliese, Manzione Prestera (apellido de Homero Manzi), Biaggi, Ruggiero, De Ángelis, D´Arienzo, D´Agostino, y un largo etcétera.

Las letras

Numerosas son las letras de tango inspiradas en el inmigrante italiano y su mundo. Revisemos algunas:

“Con el codo en la mesa mugrienta
y la vista clavada en el suelo,
piensa el tano Domingo Polenta
en el drama de su inmigración.
Y en la sucia cantina que canta
la nostalgia del viejo paese
desafina su ronca garganta
ya curtida de vino carlón.”

Los versos son de Nicolás Olivari y pertenecen al tango “La violeta” escrito en 1930. En él, se  narra el drama que llegaba “encerrado en la panza de un buque”. Sigue cantando el poeta:

“Canzoneta de pago lejano
que idealiza la sucia taberna
y que brilla en los ojos del tano
con la perla de algún lagrimón...
La aprendió cuando vino con otros
encerrado en la panza de un buque,
y es con ella, metiendo batuque,
que consuela su desilusión.”

También se ocupó el tango del tema del ascenso social del inmigrante  y el sueño del hijo profesional. En 1930 se conoció esta obra que luego grabó Gardel. La pieza, de Guillermo Del Ciancio, se llama “Giuseppe el zapatero” y describe el asunto, en versos que poco honran la letrística tanguera, pero significan un testimonio de la época:

“E tique, taque, tuque,
se pasa todo el día
Giuseppe el zapatero,
alegre remendón;
masticando el toscano
y haciendo economía,
pues quiere que su hijo
estudie de doctor.”

El lugar que encontró el “tano”  para meditar sobre su pena fue el “cafetín”, ese reducto sórdido y gris al que aluden numerosas obras.
Cátulo Castillo por ejemplo, en su tango “La Cantina”, puso de música una tarantela que alegró un barco, pero hizo a su tango, profundamente triste:

“Se ha dormido entre jarcias la luna,
llora un tango su verso tristón,
y entre un poco de viento y espuma
llega el eco fatal de tu voz.
Tarantela del barco italiano
la cantina se ha puesto feliz,
pero siento que llora lejano
tu recuerdo vestido de gris.”

Su papá, José González Castillo,  había recordado en “Aquella cantina de la ribera” en 1926, la desdicha del amor perdido detrás del océano:

“Pero hay en las noches de aquella cantina
como un pincelazo de azul en el gris,
la alegre figura de una ragazzina
más breve y ardiente que el ron y que el gin."

En los versos del gran Homero Expósito retorna en 1947 la imagen poética del barco, el lirismo de la pena asfixiante del pasado y la distancia. Recuerdos del hombre que ahoga sus penas en el vaho del alcohol de un… “Cafetín” (1947)

"Bajo el gris
de la luna madura
se pierde la oscura
figura de un barco.
Y al matiz
de un farol escarlata
las aguas del Plata
parecen un charco.
¡Qué amargura
la de estar de este lado
sabiendo que enfrente
nos llama el pasado!...
Cafetín,
en tu vaso de vino
disuelvo el destino
que olvido por ti..."

En síntesis, los inmigrantes italianos y sus descendientes asumieron desde los inicios del tango una presencia notoria. Sus problemas, la exclusión de la que fueron víctimas, sus angustias, sus fracasos, decantaron en poesía y en música.
En palabras de Sábato, discriminar hasta qué punto los criollos se italianizaron o los italianos se acriollaron, no es fácil,  y resulta una tarea bizantina.
Cantaron la angustia de la patria lejana, de la infancia perdida.  Cantaron el desgarramiento del amor distante, de eso que se fue para siempre.
El tango, como tantas otras manifestaciones culturales, sociales y políticas de nuestro país, le debe mucho a nuestros ancestros “tanos”

LA BONITA PÁGINA POR HINDE POMERANIEC

Nick Drake



Era tan alto que se incomodaba a sí mismo, o al menos es lo que parece cuando se observan en detalle todas esas fotos en blanco y negro que se repiten, con pequeñísimas variantes, en las notas, discos, sitios de internet y libros que ofrecen el rostro tímido y la figura espigada y hermosa de Nick Drake, un artista extraño para el mundo, un hombre triste que vivió muy poco y que dejó, a cambio, un mito que se alarga en el tiempo desde el día de su muerte, un día del que se cumplirán exactamente cuarenta años el próximo 25 de noviembre.


Nick Drake no sólo estaba incómodo con su altura; su lugar en el mundo era incómodo. Aunque creció en una buena familia y no tuvo una infancia desdichada, el pulso de su breve vida de 26 años estuvo marcado por el talento y el sufrimiento, ambas circunstancias inevitables. Nació en 1948, en Birmania, donde su padre, Ronald, trabajaba como ingeniero. Junto con su madre Molly y su hermana mayor Gabrielle, regresaron a Gran Bretaña cuando Nick tenía 4 años. Era muy buen alumno y gran deportista, pero nada parecía importarle demasiado, ya entonces parecía asomar un espíritu desolado. Cuando llegó el tiempo de la universidad, partió a Cambridge a estudiar literatura inglesa: los poetas románticos fueron su foco de atención, según escribió en cartas a la familia, donde trataba de enviar mensajes luminosos contándoles que tenía momentos felices "aunque ustedes no lo crean". Luego de unas vacaciones y cuando faltaba poco para la graduación, Nick no retomó los estudios. Muy deprimido, fue internado por primera vez y también por primera vez recibió medicación psiquiátrica. Una vez recuperado, se decidió a probar de manera profesional la música que siempre había experimentado informalmente entre jóvenes amistades. Primero fue Five Leaves Left, un disco que durante lo que debía ser su promoción demostró que Nick no iba a poder cantar en público. Cuando lo intentó, el padecimiento porque la gente en el bar conversaba o corría las sillas sin mantener el silencio y la atención lo superó al punto de que luego de la quinta canción guardó su guitarra y se retiró del lugar. Luego llegó Bryter Layter y aunque se esperaba mucho de este álbum, nada sucedió en materia de éxito. Sus productores no sabían cómo resolver un tema fundamental que era la construcción de un público, algo casi imposible de lograr con un artista que no podía salir de sí mismo.

Sus intentos de vivir solo no prosperaron, nunca tenía un peso en el bolsillo porque nunca logró hacer dinero. Su vínculo con las mujeres fue pobre y frustrante. Siempre volvía a casa de sus padres, como en una perenne rendición. El último disco, Pink Moon, fue grabado en el colmo del sufrimiento para él y para quienes lo acompañaban, quienes no lograban interesarlo en nada y debieron ver cómo el padecimiento pulverizaba sus capacidades: ya no podía cantar y tocar al mismo tiempo. Su aspecto era lamentable, la oscuridad lo había tomado por completo y no salía de sí mismo.

El último disco, Pink Moon, fue grabado en el colmo del sufrimiento para él y para quienes lo acompañaban, quienes no lograban interesarlo en nada 



Sus padres seguían con atención sus movimientos en "Far Leys", la casa familiar de Tanworth-in-Arden, pequeña población al sudeste de Birmingham. Buscaban no dejar píldoras a mano, aunque no consideraron que unas pastillas indicadas por el psiquiatra merecieran especial atención. En la mañana del 25 de noviembre de 1974, al llegar las 12, Molly consideró que ya era hora de despertar a Nick. Golpeó levemente y abrió la puerta de su cuarto. Lo primero que vio fueron sus larguísimas piernas sobre la cama, la misma que usaba desde niño. Sobre la mesa de luz, un tazón con cereales y el frasco del medicamento vacío. Nick ya estaba muerto, las autoridades decretaron que fue un suicidio aunque la familia dudó: tal vez no fue deliberada la cantidad de pastillas que ingirió esa noche, se dijeron. No hubo notas finales ni advertencias. Sí, señales de una tristeza cada vez más profunda en un hombre que cada vez pasaba más horas en silencio o manejando sin rumbo o escuchando una y mil veces un mismo disco y que poco antes del final se había declarado vacío. "Ya no tengo más canciones", dijo a un amigo en el colmo de su desolación.Cuando se lo escucha por primera vez uno se pregunta dónde estuvo antes; cómo pudo ser que no conociera esa voz, esas letras y esos punteos emocionantes que se conservan en las grabaciones que dejó: tres álbumes a los que se añaden compilaciones y grabaciones informales que su padre conservó y que aún resultan influyentes para artistas de todo el mundo. Baladas tristes e intimistas como "Day is Done", "Way to Blue" o "Fly" son tan clásicas como los poemas de Blake o los paisajes de Turner. Tan clásicas como el romanticismo y el crepúsculo y la melancolía en el arte

INDEC; COOPERACIÓN CHINO - ARGENTINA


Avanza acuerdo con INDEC chino 



Norberto Itzcovich
El ministro de Economía, Axel Kicillof, recibió a las autoridades del organismo de estadísticas de China, para evaluar las acciones conjuntas que se concretarán con el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), en el marco de los acuerdos de cooperación entre ambas entidades.

Kicillof, quien estuvo acompañado por el director del ente estadístico argentino, Norberto Itzcovich, fue interiorizado por los responsables de los organismos sobre la planificación de futuras actividades conjuntas, como "el intercambio de conocimiento e información relevante para ambas partes, la priorización de las áreas de producción de estadísticas económicas, sociales y medioambientales", precisó el INDEC en un comunicado.

Por otra parte, los responsables técnicos del National Bureau of Statistics (NBS) chino y del INDEC se reunieron para plantear las "perspectivas de trabajo en conjunto sobre estadísticas agropecuarias, de turismo y georreferenciación de información".

La planificación de estas acciones conjuntas responde al cumplimiento del artículo 12 del convenio firmado por los presidentes de la Argentina, Cristina de Kirchner, y de China, Xi Jinping.

El acuerdo entre el NBS y el INDEC busca generar "técnicas de comunicación de la información y lograr un análisis económico y social" sobre la base de los datos estadísticos a partir de metodologías, en particular las asociadas a la medición de índices de precios al consumidor y del producto bruto.

El convenio "apunta a lograr aspectos formativos, capacitación, competencias y habilidades de los técnicos y profesionales de ambos organismos", con el fin de lograr una mejor "explotación de datos de censos de población, crear un marco legal vigente y aspectos jurídicos específicos y fortalecer el sistema estadístico nacional con enfoque especial en las regiones".

MACRI-PRO ¡HAGAMOS BOSTA A LA CABA!





La polémica estalló en octubre pasado. Un informe con la firma de Facundo del Gaiso - auditor de la Ciudad- afirmaba que no se conocía el destino de 42 millones de adoquines que, según sus calculos, habían sido retirados de las calles porteñas.

Ayer el gobierno de la ciudad dijo oficialmente que la cantidad de piedras retiradas de las calles era de 11 millones. Una nada despreciable cantidad de 31 millones de adoquines separa ambas apreciaciones.

Para el Ministerio de Ambiente y Espacio Público los números a los que arribó Del Gaiso son "de una falsedad absoluta" y nacidos de un cálculo con "metodología errónea".

Los adoquines, en realidad, ya le habían generado unos cuantos dolores de cabeza a la gestión macrista. Diversos grupos conservacionistas que se oponen al reemplazo de las históricas piezas, recurrieron a la Justicia, a través de amparos para demorar algunas de las obras de la peatonalización del microcentro, o directamente para impedir la pavimentación de calles, como ocurrió en Palermo.



Ayer, desde la cartera que conduce Edgardo Cenzón, se reveló además un detalle hasta ahora desconocido y que promete abrir un nuevo capítulo en la "batalla de los pórfidos": una porción no cuantificada de los adoquines levantados de las calles y que por su estado no puede volver a utilizarse, es transformada en balasto; es decir, se muelen.


OTRO LOGRO MACRISTA ¿DÓNDE ESTÁN LOS INPECTORES?

 
GRAVE RIESGO SIN SOLUCIÓN
Los vecinos estáN indignado porque dice que unos vándalos del barrio de San Cristóbal prendieron fuego una caja de conexión del sistema de alimentación eléctrica en Cochabamba al 1920, sobre la acera de la plazoleta Canaro.Denunciaron el hecho en reiteradas oportunidades, pero afirma que nadie se acercó a resolverlo. En la foto se puede ver la caja incendiada y atada con una cinta plástica.



Recoleta está repleta de basura. ROÑA PAQUETA PERO ROÑA AL FIN
La esquina de Riobamba y Santa Fe está llena de residuos y abunda el mal olor..Los vecinos aseguran que en el lugar los contenedores no alcanzan. La situación empeora los fines de semana, cuando una pizzería de la cuadra tira la basura. LAS DENUNCIAS SE CUENTAN POR DECENAS SIN SOLUCIÓN