
Tras que el Mercosur acordara prohibir el ingreso en sus puertos de barcos con bandera ilegal de las Malvinas, el ministro de Relaciones Exteriores inglés afirmó que los malvinenses no deben ser intimidados con presión económica y calificó la iniciativa argentina como inconsistente ante la ONU A través de un comunicado oficial, William Hague expresó su satisfacción por las hipotéticas decisiones de Chile, Uruguay y Brasil de autorizar la entrada en sus puertos de los barcos que porten otra bandera, incluida la británica, tras conversaciones "honestas y productivas" con sus respectivos gobiernos, pero advirtió que esperaba que otros países de la región sigan reconociendo que las diferencias de opinión sobre la soberanía británica de las Malvinas "no pueden justificar una colusión en los esfuerzos por intimidar a una población civil inocente a través de la presión económica".Hague subrayó, además, que "aunque no aceptamos la decisión de negarle la entrada a los buques con banderas de Malvinas, que consideramos no tiene basamento en ley internacional alguna, nuestra prioridad ha sido asegurarnos que los vínculos de comercio y negocios entre las Malvinas y Sudamérica no se vean comprometidos por esta declaración política". "Hemos mantenido discusiones productivas y honestas con Uruguay, Chile y Brasil. Estos tres países han dicho que no tienen intención de participar en un bloqueo económico a las Islas Malvinas y que todo el comercio naviero vinculados con las Malvinas continuará disfrutando de acceso a sus puertos, de acuerdo con la ley internacional y nacional, si llevan la Insignia Roja u otra bandera nacional a la hora de atracar", precisó. Durante su comparencia frente al Parlamento británico, el jefe del Foreign Off
ice calificó la respuesta de su gobierno a la iniciativa argentina, apoyada por el resto de los países del Mercosur en la cumbre de Montevideo de diciembre pasado, como "justificadamente robusta", a pesar de que el Reino Unido incumple desde 1965 las resoluciones del Comité de Descolonización de las Naciones Unidas que lo exhortan a sentarse a negociar con la Argentina la soberanía de las islas que ocupa ilegalmente desde 1833. Después de Hague Brasil, Chile y Uruguay ratificaron ante la Argentina su decisión de mantener la prohibición al ingreso de barcos con bandera kelper a sus puertos. La decisión fue comunicada al canciller Héctor Timerman por sus pares brasileño, Antonio Patriota, chileno, Alfredo Moreno, y uruguayo, Luis Almagro, según se informó a través de un comunicado. "Confirmaron que sus respectivos gobiernos no habían modificado su posición desde que se adoptara la Declaración de los Estados Partes del Mercosur y Estados Asociados sobre buques que enarbolan la bandera ilegal de las Islas Malvinas del 20 de diciembre pasado y que así fue transmitido al Gobierno del Reino Unido", señalaron desde el Gobierno. Con el comunicado, Timerman salió a desmentir las declaraciones de Hague. En otra circular, enviada minutos antes, Cancillería había asegurado además que los dichos de Hague reconocían que "ningún barco podrá ingresar a los puertos del Mercosur y países asociados enarbolando la bandera ilegal de Malvinas". "Ha quedado firme que los barcos que usaban el ilegítimo pabellón deberán reemplazarlo", señalaba. A su vez El Somu cuestionó a Gran Bretaña por intentar "engañar con una simple acción de izado de una bandera inglesa" a las autoridades portuarias que prohíben el ingreso de barcos provenientes del archipiélago. El gremio de empleados marítimos dirigido por Enrique Omar Suárez, denunció a través de una solicitada que será publicada en los
matutinos la "maniobra pirata" de Gran Bretaña para intentar escapar al bloqueo que los países del Mercosur realizan a barcos con bandera de Malvinas.Esa maniobra consiste en reemplazar la bandera kelper por una identificación británica. La polémica fue abierta por el gobierno uruguayo, que resolvió aceptar a los barcos que cuenten con esta última.Al respecto, los gremialistas advirtieron: "Debemos alertar a nuestros compatriotas y al hermano pueblo de la República Oriental del Uruguay que el pabellón de registro de un buque implica algo mucho más profundo que el color de la bandera que flamea en su popa". En ese sentido, reclamaron que las autoridades uruguayas no se dejen "engañar con una simple acción de izado de una bandera inglesa en buques registrados en realidad en un puerto al que, como buenos latinoamericanos, el Uruguay no reconoce, extremando los controles para evitar maniobras fraudulentas". "La existencia de un registro naviero denominado Falkland Islands implica un avasallamiento liso y llano no sólo de nuestra soberanía, sino además de las disposiciones de la ONU que instan al Reino Unido y a la Argentina a sentarse a negociar la solución del conflicto", explicaron. Por otra parte, el S
OMU cuestionó las "presiones por parte de empresarios pesqueros y del propio gobierno español para torcer en parte la decisión inicial" del Mercosur. "Llama mucho la atención que hombres procedentes de nuestra madre patria privilegien sus intereses económicos por sobre la intención argentina de terminar de una vez por todas con la vergonzosa existencia de un enclave colonial en nuestro continente", concluyeron.
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