
La guerra por las islas Malvinas no da tregua. Quizás, en la dimensión militar, ha quedado claro cuál es el orden de vencedores y vencidos, pero sí hay una pulseada constante donde la relación de fuerzas entre Buenos Aires y Londres es más equilibrada. Además, la referida batalla cultural, discursiva, comunicacional sobre la cu
estión Malvinas hoy atraviesa un capítulo significativo porque estamos a días de transitar una fecha tan simbólica como el treinta aniversario de la contienda bélica de 1982. Ocurre que tras la decisión de los países del Mercosur de bloquear sus puertos a las naves con bandera kelper, el gobierno del conservador David Cameron activó una serie de mecanismos políticos para contraatacar el éxito diplomático del Palacio San Martín. Y el plan central del Foreign Office es seguir machacando en la opinión pública internacional con un punto tan hipócrita como falaz: “Argentina busca intimidar a una población civil (por los isleños) inocente a través de la presión económica”, advirtió, por caso, ayer el canciller británico William Hague cuando pronunció un discurso ante el Parlamento de su país.
Es decir, el Reino Unido busca invertir la carga de prueba, para pasar de ser una nación imperialista poseedora ilegalmente de un enclave colonial en el Atlántico Sur y así convertirse en un país afable, que promueve la autodeterminación de los pueblos. Recientemente, uno de los especialistas argentinos en la cuestión Malvinas con más prédica internacional –el doctor Marcelo Kohen, profesor de Derecho Internacional en el Instituto de Altos Estudios Internacionales y del Desarrollo de Ginebra, representante del Estado argentino ante la Corte Internacional de La Haya por el Caso Botnia– brindó una conferencia en Buenos Aires y calificó a la mencionada estratagema jurídica de Londres “como incoherente e hipócrita”. Pero, además, se tomó unos minutos para hablar con BAE y así justificar el tono de sus palabras.
“¿Cuál es, centralmente, la posición británica? Vamos a negociar con la Argentina sólo en caso de que los isleños lo exijan. En primer lugar, puede refutarse que es totalmente contraria a la práctica del Reino Unido porque durante años hubo negociaciones sobre la soberanía de Malvinas sin hacer caso a la proclama anterior. Entonces, hay una contradicción con l
a práctica anterior y con la práctica reciente también. Por ejemplo, en las negociaciones que existieron entre Londres y España por el tema Gibraltar. Allí negociaron soberanía, a pesar de que los gibraltareños no estaban de acuerdo en ceder soberanía hacia Madrid”, esgrimió, en primer lugar, el doctor Kohen. En otro pasaje de la charla con este medio, el actual Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional de Rosario siguió aportando datos históricos para demostrar el doble discurso del Reino Unido: “En el caso Hong Kong, el Reino Unido negoció con China la restitución sin invocar en absoluto el pretendido derecho a la autodeterminación de los pueblos. Jamás consultó con su población. Una vez que estuvo todo negociado, simuló una especie de plebiscito. Otra fragrante contradicción fue cuando el Reino Unido permitió en la península de Chaos que EE.UU. pudiera construir una base militar en la isla de Diego García, donde se expulsó a la población local, problema que sigue aún pendiente”.
Aunque, finalmente, el hecho más destacable de las últimas declaraciones que han partido del número 10 de Downing Street es cómo los halcones británicos están militarizando la cuestión Malvinas. Que el príncipe Guillermo –segundo en la línea de sucesión de la corona–, por ejemplo, viaje en febrero próximo a las Malvinas para recibir allí seis semanas de
entrenamiento como parte de su carrera de piloto de guerra en la Real Fuerza Aérea no es una política de promoción turística al fin del mundo sino una advertencia política al cono Sur. Por otro lado, el ex jefe de la armada británica Lord West –ex soldado en la guerra de 1982– fue más que contundente cuando semanas atrás advirtió al diario británico Dayly Mail sobre “la necesidad de enviar un submarino nuclear a la región de Malvinas”.
Un análisis de Emiliano Guido
1 comentarios:
Respaldo de la OEA al reclamo sobre Malvinas
El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), el chileno José Miguel Insulza, afirmó que no entiende la "porfía" de Gran Bretaña de enviar barcos con bandera de las Islas Malvinas, cuyo ingreso a sus puertos es vetado por los países del Mercosur en solidaridad al reclamo argentino de soberanía sobre el archipiélago.
"Nunca he entendido la porfía de Reino Unido de mandar barcos que perfectamente puede mandar con bandera británica", dijo Insulza, en una entrevista anoche con la Televisión Nacional de Chile y que reportó hoy la agencia AFP.
El ex canciller chileno se preguntó: "¿Por qué no se evitan problemas y mandan barcos con la bandera británica? (...) Pretenden que un grupo de países que no reconocen la existencia de las islas Falklands (Malvinas), acepten barcos con la bandera de estas islas".
Y reiteró que la OEA "apoya la propuesta de Argentina que ha sido siempre que haya un diálogo" sobre la soberanía de estas islas, tal como lo disponen resoluciones de Naciones Unidas y que Gran Bretaña desconoce.
Los gobiernos de Chile y Uruguay ratificaron en las últimas horas que no permitirán el ingreso a sus puertos de barcos con la bandera de las Islas Malvinas, tal como se comprometieron en la última reunión del Mercosur en Montevideo.
Bolivia también confirmó su apoyo a la posición argentina sobre las islas del Atlántico Sur: "Las Malvinas son de Argentina", sostuvo en las últimas horas el presidente de ese país, Evo Morales.
Estas declaraciones se produjeron a horas de que el canciller británico, William Hague, asegurara que Brasil, Chile y Uruguay habían comunicado su decisión de "no participar en un bloqueo económico de las islas Falkland (Malvinas)".
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