lunes, 9 de enero de 2012

MENTIRAS VERDADERAS

¿DE QUE SE RÍEN, PEDAZO DE TARADOS?

El ministro de Hacienda, Néstor Grindetti, el mismo que había expresado ese argumento ( el aumento de tarifas no estaba contemplado en el presupuesto), reconoció que en el mismo había 1150 millones de pesos para mejorar el servicio de subterráneos. Es una cifra mayor que los 360 millones que el gobierno nacional dejó de pasarle. Pero además, con el aumento del 127 por ciento, recaudará incluso casi 200 millones de pesos más que esos 360. Cuando Grindetti dice que no le cierran los números, está dando una información que lo contradice. No le cierran porque no existe la voluntad política para hacerlo. Y esa voluntad no existe porque la concepción de lo público para el PRO termina siendo similar a la concepción del negocio privado: un servicio público tiene que producir ganancia directa. La idea del subsidio, de un valor diferenciado que democratice el aprovechamiento de esos servicios, no existe. Pero esa política tiene un costo que el gobierno macrista trató de amortiguar lo mejor que pudo: anunció el aumento apenas recibió el subte para tratar de compartir ese costo con el gobierno nacional. Fue la estrategia del gobierno porteño para amortiguar el golpe, es lógico que la haya tenido, lo que no fue tan lógico desde el punto de vista de la información fue el respaldo inesperado que tuvo esa estrategia por parte de los grandes medios. Mauricio Macri, en 2007, prometió construir 10 kilómetros de vías por cada año de gestión. Pero las obras de construcción de un subterráneo también se cuentan entre las más caras del menú que puede ofrecer la Ciudad. Será por eso que Macri las fue postergando, dejando incumplida su promesa, y su primera decisión apenas recibió el control del servicio fue multiplicar casi por dos y medio la tarifa.Ni siquiera los créditos conseguidos para financiar las obras se destinaron a ese fin. "La plata quedó dormida en el banco" De un monto total de 445 millones de pesos presupuestados para obras en el subte, el Ejecutivo de la Ciudad sólo asignó poco más de 115 millones. Las obras de la línea H, que ya venían a ritmo lento en 2008 (sólo se construyeron 360 metros en 12 meses, contra 10 kilómetros prometidos), prácticamente se paralizaron en 2009. Y fue mucho más allá: recién en el segundo semestre de 2010 las obras tomaron un ritmo aceptable. Hasta ese momento, las extensiones de la línea A hasta Rivadavia y Nazca, la B hasta Villa Urquiza y la H hasta Pompeya habían quedado congeladas en el tiempo. Hasta mediados de 2010, la única obra de expansión que se veía avanzar en la Ciudad era la de la Línea E, en la conexión de Plaza de Mayo con Retiro, un túnel de 1600 metros a cargo del Grupo Roggio, por contrato con el Estado nacional.Como agravante, se comprueba que el paso de Sbase a la órbita del Ministerio de Desarrollo Urbano de la Ciudad había resultado en un desfinanciamiento y desguace del organismo.