miércoles, 22 de febrero de 2012

EL PENSAMIENTO DEL GENERAL JORGE LEAL

El general Jorge Leal fue el primer argentino en llegar al Polo Sur por tierra. El instituto fue creado el 17 de abril de 1951 por Perón. Luego se firmó el Tratado Antártico con 12 países. El Tratado Antártico es “bueno porque, siendo un acuerdo en el desacuerdo, no desconoce la pretensión de soberanía sobre la Antártida”, afirmó el general Jorge Leal, quien comandó la primera expedición argentina que llegó por tierra al Polo Sur.“Tengo el gran honor de haber presidido la expedición al Polo Sur en 1965, pero tengo otro que tal vez es más importante: jamás intervine en ninguna de las pseudorrevoluciones que hubo en mi país”, dijo Leal durante una entrevista realizada en su casa, en la zona norte del conurbano bonaerense. A los 90 años, el hombre que junto con otros nueve expedicionarios recorrió en trineo 1.500 kilómetros de ida al Polo Sur, participó en la trigésimo cuarta reunión del Tratado Antártico, que se realizó entre el 20 de junio y el 1 de julio en Buenos Aires.La reunión fue parte de una serie de conmemoraciones que se iniciaron el 22 de febrero, Día de la Antártida Argentina, e incluirán el 60º aniversario de la creación por el ex presidente Juan Domingo Perón del Instituto Antártico Argentino, el 17 de abril de 1951, y el medio siglo del Tratado Antártico. El Tratado Antártico “es un acuerdo en el desacuerdo, en el que no se desconocen ni se reconocen las pretensiones ya efectuadas de soberanía” por los 12 países que firmaron en 1959 el pacto, que entró en vigencia en 1961. “Argentina llevó dos condiciones a esa reunión: que en la Antártida no hubiera actividad atómica ni residuos nucleares y que no debía desconocerse nuestra soberanía”, relató Leal acerca del acuerdo negociado durante el gobierno de Arturo Frondizi.Leal contó que algunos “pseudocientíficos sostenían que el continente antártico era ideal para desechos nucleares y justificaban el crimen diciendo que los tres mil metros de espesor de la capa del hielo permitían que los tachos, que liberaban calor por la energía, se enterraran solos”.Argentina sostuvo que al liberarse el desecho radiactivo con la rotura de los tanques a las altísimas presiones del fondo rocoso, los directos damnificados por la contaminación serían Chile y Argentina.La posición fue apoyada por Chile, Brasil, Uruguay, Nueva Zelanda, Australia y Sudáfrica, entre otros países, y el artículo 4 del tratado prohíbe expresamente esa actividad. “Otra ventaja por la que es bueno ese acuerdo en el desacuerdo es que prohíbe toda explotación de la riqueza en la Antártida, donde hay de todo”, reivindicó.Respecto a la presencia británica en la región y la explotación de petróleo en las Islas Malvinas, Leal dijo que la continuidad de la plataforma continental “sobre la península antártica les da título a ellos, razón por la cual no van a entregarlas hasta que no se las saquemos, y no con guerra”. “Yo sé como argentino y latinoamericano que un día vamos a ser más importantes que Inglaterra”, vaticinó. Leal planteó que “la pretensión británica coincide con la argentina y chilena sumadas; la Antárticalatinoamericanista que yo propugno es uno de los catalizadores de la unión sudamericana”.