Las Islas Malvinas están en el centro de la Argentina maritima bicontinental L
a Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CDM, o también CONVEMAR), calificada como la Constitución de los océanos, aceptó la propuesta presentada el 21 de abril de 2009 por la Comisión Nacional del Límite Exterior de la Plataforma Continental (COPLA) que extiende la soberanía argentina sobre el suelo marino hasta las 350 millas de nuestras costas. A esto se suma la ley 26.651, que estableció “la obligatoriedad de utilizar en todos los niveles y modalidades del sistema educativo” este nuevo mapa bicontinental, porque contiene la Argentina del continente americano y la del antártico en la misma escala.Cuando observamos el Nuevo Mapa de la Argentina, vemos que las Islas Malvinas se encuentran en el centro de nuestro espacio soberano. Y ese punto estratégico, está ocupado por una potencia extranjera, que busca legalizar la usurpación con la defensa de los pobladores de la misma, como si nuestro país tuviera algún problema en recibir a cualquier persona que quiera habitar en nuestro suelo. Las costas argentinas, solo en Suramérica, suman 6.816 km, según el Instituto Argentino de Oceanografía del C
onicet, para el cual usaron fotos satelitales y aéreas y filmaciones que agregaron 2.000 km. a las estimaciones anteriores.Todo esto nos constituye como país marítimo, lo cual requiere una nueva estructura poblacional, productiva y defensiva.Con 6,4 MILLONES DE km2. de SUPERFICIE DEL MAR, y una SUPERFICIE TERRESTRE de 3,8 millones de km2. Sumada la superficie en los dos Continentes: Sudamérica, Antártida y en islas del Atlántico Sur, conforma un NUEVO MAPA que tiene 10,2 MILLONES DE KILÓMETROS CUADRADOS (km2) de espacio aéreo.Solamente mediante el uso de la fuerza los imperialistas británicos, quieren explotar el subsuelo marino que nos pertenece, además de buscar el control militar del tráfico marítimo del Atlántico Sur, que ahora cobra mayor importancia, porque los grandes barcos petroleros y portacontenedores nuevos tienen dimensiones gigantes y no pueden pasar por el Canal de Panamá.
Así el Sur de la Argentina se convierte en un lugar estratégico para el tráfico entre Europa y Asia, y los británicos quieren convertir a Malvinas en un nuevo Gibraltar, usurpación de España que usaron para controlar el paso hacia el Mediterráneo.La verdad es que esta pretensión británica sólo se sostiene con declaraciones altisonantes que tienen como finalidad desviar la atención de los gravísimos problemas que aquejan a esa nación, que debe más del 800% de todo su Producto Bruto Interno anual, por la enorme cantidad de bonos que emitieron, lo cual generará una crisis de desocupación e inflación, donde los gastos bélicos serán drásticamente recortados. Y si los ciudadanos británicos no fueran meras presencias mudas y temerosas, ya estarían en las calles como lo han hecho los bravos griegos y los otros pueblos del Mediterráneo.Este primer ministro imita las estrategias de la “dama de hierro”, que se salvó del desastre político inventando la invasión a Malvinas, pero “las segundas partes nunca son buenas”.Los argentinos no olvidamos ni a nuestros héroes que lograron destruir a parte de una flota británica de última generación, ni a nuestros traidores y cobardes, que ocultaron la flota en lugar de combatir y dejaron al Crucero Belgrano sin defensa antisubmarina, ocultando la cuatro fragatas Meko que debían acompañar
lo para protegerlo, tal como expresa el General Rattenbach en su informe, a los estrategas que eligieron la fecha de invasión en el momento en que las fuerzas británicas estaban preparadas porque acababan de realizar maniobras en el océano Índico.A pesar del heroísmo de nuestros jóvenes y de la inteligencia con que usamos nuestros recursos, perdimos esa guerra física desigual, pero estamos ganando la batalla cultural y diplomática: Malvinas ya es una causa Suramericana, no sólo de Argentina.Ya tenemos la UNASUR, ya tenemos el Consejo de Defensa Suramericano, y ahora unimos a todos los países de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), que también nos apoyan.Por otra parte, a medida que el doble discurso de los británicos se hace más evidente, las Naciones Unidas aumenta la presión para que nos entreguen ese enclave de una buena vez.
Walter Moore
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