miércoles, 29 de febrero de 2012

NUESTRAS AMIGAS; RED DE MUJERES CON CRISTINA


Una sociedad que despierta Por Ana Laura Herrera y Silvia Rufaldi*

"Lo que hace que una hambruna se convierta en un desastre político para el gobierno es el alcance de la razón pública, que moviliza y carga de energía a una amplia proporción del público en general para protestar y clamar contra el gobierno «insensible» y tratar de derrocarlo. La discusión pública sobre la naturaleza de la calamidad puede hacer de la suerte de las víctimas un formidable tema político con bastas consecuencias sobre el clima de cobertura mediática y discusión pública, y en definitiva sobre la participación electoral de una mayoría potencial " Amartya Sen (economista indio, Premio Nobel de Economía): La idea de la justicia, 2011.
Sin necesidad de apelar a los expertos en leyes, podemos acordar que toda norma lleva consigo la posibilidad de ser discutida, y eso le confiere su carácter de juridicidad, es decir que siempre es cuestión opinable su significado, trascendencia
y aplicación en situaciones concretas en el marco de un proceso judicial. Los derechos pueden contrastarse con las formas implícitas del poder. Permiten verificaciones de las aspiraciones de justicia, poniendo a prueba sus usos aparentes. El derecho, en tanto norma que instituye lo común, conserva el espíritu de las principales regulaciones, auto limitaciones a cada uno de los mundos subjetivos pero también y al mismo tiempo, habilita a poner a prueba en la sociedad nuevas razones.
El Juez Baltasar Garzón, se ha atrevido a discutir el silencio, ha tenido la osadía de imaginar una experiencia colectiva de justicia, de hablarle a España de impunidad y provocar la apertura de juicios por los crímenes cometidos por el franquismo. Ha intentado cuestionar las defraudaciones del sistema político español y sus actos de corrupción. Los autores de los delitos de ayer, un pasado pisoteado tan actual que emerge, sostenidos en la impunidad de muchos años tuvieron tiempo para reciclarse en los lugares de poder para que el circulo protectorio de sus tropelías se transformara en una construcción inexpugnable.
Volver la mirada hacia la España actual nos permite tomar mayor conciencia de la crisis que atraviesa el sistema político al otro lado del atlántico. La escisión entre la unanimidad de criterio de los jueces del tribunal superior y la división que produjo la sentencia entre la sociedad española n
os muestra algo de la distancia que hay entre el pueblo y sus instituciones. La representación democrática no sólo debe garantizar la pluralidad de voces sino que también debe alojar y tratar el conflicto de las partes que integran la sociedad, un sistema democrático que oculta y obtura la posibilidad de que se plasme la diferencia y las relaciones de fuerza desestima el carácter mismo de la democracia: la deliberación sobre el bien común, en este caso la deliberación sobre lo que la sociedad española considera justicia.
No todos en España aprueban la inhabilitación del Juez Garzón. Vuelve una y otra vez un pueblo a interrogar su memoria. A pesar de muchos, aquello que estaba negado comienza a circular nuevamente, cobra mayor fuerza, gana la calle, argumentos a favor y en contra aparecen, se desnaturaliza lo que antes parecía aceptado y ya nada puede ser como antes. Toma estado público la discusión y una nueva idea de justicia comienza a construirse en la sociedad.
Inquieta saber cómo repercutió la noticia entre los indignados de la Puerta del Sol. ¿ Indignó? ¿Comenzaron a articular acciones para protestar contra la Moncloa, que monitoreaba el juicio sin demasiad
o disimulo? En la construcción de una nueva sociedad el desarrollo del derecho y las instituciones son dos de los pilares que la ponen en práctica. España vive un presente, que puede ser oportunidad, una experiencia social movilizante y movilizadora que profundice la crítica al sistema político por quedar atrapado en una lógica formal funcional al orden conocido de las cosas. En Latinoamérica venimos luchando por la recuperación de la política como herramienta de transformación social, entendemos que está allí la posibilidad de decidir sobre los asuntos públicos y que si entregamos la política somos muchos más los que perdemos. Lo sucedido con el Juez Garzón reabrió en una de sus aristas este debate, pues hay algo de denuncia a la política sin pueblo disfrazada de política, es un gran momento para reapropiarla y hacer emerger en España una nueva mayoría.

*Integrantes de la Red Mujeres con Cristina, nodo central

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