jueves, 23 de febrero de 2012

SCALABRINI ORTIZ EN LA PLUMA DE LETICIA MANAUTA

EL HOMBRE DE CORRIENTES Y ESMERALDA (SOLO Y ESPERA)

¿Qué fue para Scalabrini Ortiz? El hombre que está solo y espera, su primer ensayo, o quizá su última ficción No es un dato menor que el autor pensara escribir una novela sobre Buenos Aires, aunque se concreta en forma de ensayo algo poético, novelesco sobrevuela el texto, sobre todo si lo comparamos con su estilo de ensayista posterior a esta publicación de 1931. Si tomamos Política británica en el Río de La Plata, de 1937 (La realidad argentina imperativo espiritual) donde afirma: Tampoco hay posibilidad de un espíritu nacional en una colectividad de hombres cuyos lazos económicos no están trenzados en un destino común y lo comparamos con algún fragmento del libro al que nos referimos: la soledad de los hombres que llegaron solos tras una felicidad que se les escabullía de las manos, de la proximidad de la muerte y del tiempo que pasan rozando la llanura, de la inestabilidad de los azares o del agobio de su cielo demasiado. Con virgen encantamiento de niño, me abandonaré ahora a la contemplación del mundoque se refleja en esta gota de agua que rehíla entre mis dedos.Me animaría a calificarlo entonces de ensayo poético, quizá en la últimapágina donde el autor habla en forma directa al lector aparece una pista que nos confirma nuestra suposición. "Este libro que compendia los sentimientos que yo he soñado y proferido durante muchos años en las redacciones, cafés y calles de Buenos Aires, fue vivido durante los treinta y tres años del autor y escrito en un mes, Septiembre de 1931, a instancias amistosas de don Manuel Gleizer". En esa línea El Hombre de Corrientes y Esmeralda podría ser el personaje de una novela; o el sujeto de estudio de una ciencia, la sociología, más específicamente una sociología de lo popular. Será también el modelo de Jauretche, su compañero de FORJA y autor del Manual de zonceras. A poco de andar por sus páginas uno se pregunta si se inspiró en las letras del tango, en especial la filosofía discepoliana; o Discépolo y otros autores pensaron nuevas letras a partir de este sujeto sujetado a una mítica esquina porteña y allí se da una articulación indestructible donde queda definida una tipología porteña, como parte de una identidad nacional, que se siente heredero del gaucho y el orillero; temática compartida por Manzi, y por aquel Borges de El hombre de la esquina rosada y Fundación mítica de Buenos Aires. Pero es el propio Scalabrini que define una ética de ese sujeto motivo de su ensayo: Al Hombre de Corrientes y Esmeralda es raro encontrarlos en las altas esferas Lo porteño fluctúa en si mismo y va a la deriva de lo aleatorio, oculto en su propio relieve, como una ola entre olas, como una nube entre nubes y su fisonomía más típica puede ser uno cualquiera del montón, un estudiante, un mozo de café, un empleadito. El que entra en componendas de ambición y calcula o premedita sus conveniencias renuncia en ese momento al depósito del realengo espíritu porteño. Escindido del pueblo de donde salió, el ambicioso se encastilla en su propia ambición. Toda una ética que es además una postura frente a la enajenación de una sociedad capitalista en plena crisis (la Gran Crisis de 1929) y de un país que ha visto un golpe militar que ha roto con la institucionalidad,fundada en el voto popular (sin fraude) a partir de la ley Sáenz Peña. Es notable esta cuestión de la espera, está entre la tradición del Yrigoyenismo que fracasa en su segundo mandato enfrentándose a los sectores populares, su base de sustentación, por eso la posibilidad que los sectores dominantes de la economía empujen el golpe de Uriburu (que se pintarrajea de nacional) y algo que deberá superar esa derrota del hombre común y darle nuevas esperanzas. Desde lo cultural, en esa década infame, se gestan las ideas que luego llevarán al triunfo de un proyecto nacional y popular, el peronismo, como lo reconocerá el autor y sus compañeros forjistas. Por eso la articulación entre novela de anticipación y ensayo crítico es perfecta, son los poetas, los artistas los que dan cuenta no sólo de su circunstancia presente sino que anticipan futuros esperanzadores. Pero regresemos al propio Raúl Scalabrini y el manifiesto de su estética. He comprobado que los mejores admiradores de los poetas nuevos son empleados anónimos, estudiantes, no otros intelectuales? Y les dice a los escritores que traicionan el espíritu de la tierra, que no cuentan desgarrándose, lo que hacen es vana nube de palabras. Y luego legaliza su relación con el tango afirmando ?Por eso el Hombre de Corrientes y Esmeralda se reconoce más en las letras de tango, en sus jirones de pensamiento, en su hurañía, en la poquedad de su empirismo, que en los fatuos ensayos o novelas o poemas que interfolian la antepenúltima novedad francesa, inglesa o rusa? Y prefiere los sainetes, que las comedias que hablan de Europa. Pero no son sólo los artistas enajenados con el afuera, los universitarios también, es que Scalabrini denuncia la apostasía de los intelectuales, ese estado de dependencia, de subjetividades colonizadas, que como vemos esa ruptura no se produjo con la llegada del peronismo, sino que preexistía y con tanta contundencia queda explicitada en este libro. Por eso regresemos a la relación con el tango, cuando Scalabrini en un feroz análisis de cómo el lenguaje traduce pensamiento e influye en él, pero también muestra lo más oculto, desde una modernidad y actualidad estremecedora. El mundo es una selva de mentiras en que se extravía y avanza al tuntún. Está solo y perdido con la pureza de su verdad en el corazón, ¡no resueno a lo lejos que el mundo fue y será una porquería en el 510 como el 2000 también; fuera del reducto amistoso la vida dañina ralea la dignidad y el número de los hombres, pero allí dentro es inofensiva, siguen resonando verás que nada es amor, no esperes una ayuda, ni una mano, ni un favor. En Scalabrini y en su mirada profunda no todo es desesperanzador y dirá Ya hay algo nuevo en ese amasijo informe de la amistad. Por primera vez el hombre está junto al hombre, podemos agregar, por todo lo que vino después: cuando muchos hombres y mujeres (muy deslucidas en este ensayo, casi telones o sombras) se juntan para forjar un destino común, se producen cosas como el 17 de Octubre, por eso él y sus amigos forjistas se unirán al subsuelo sublevado de la patria, se unirán a la multitud y su líder y tratarán de disolverse en ella.

Leticia Manauta