
VECINOS FURIOSOS Y FRUSTRADOS LE RECLAMAN AL GOBIERNO DE LA CABA. YA SABEN LA RESPUESTA:NO..
Macri no quiere subir el Aconcagua
Los vecinos de Villa Pueyrredon repudiaron la resolución del Poder Ejecutivo porteño, que se negó a la expropiación de la sala argumentando que el barrio no necesita una nueva sede dedicada a las artes y el entretenimiento. A pesar del traspié, mantienen la esperanza de recuperar al cine del abandono y transformarlo en un centro cultural.
El vecino y periodista Javier Perpignan
Cuando el 5 de noviembre de 1945 José Patti materializó su sueño de abrir un cine para que los vecinos del barrio no tuvieran que viajar en tranvía hasta el Centro, no imaginó que su obra perduraría medio siglo llenando de fantasías a varias generaciones de pueyrredonenses. Pero cuando el futuro llegó, el cambio de costumbres provocó el declive de la sala que había nacido para ser tan grande como el pico más alto de la Cordillera de los Andes. Así es como terminó siendo utilizada para otras actividades alejadas del séptimo arte, por ejemplo templo evangélico, y cerró en 2009.
Desde entonces, los vecinos se están movilizando para evitar perderlo. Curiosamente la movida la inició por Facebook un chico de 16 años, que nació cuando el cine estaba cerrando. El resultado fue la Asociación Civil Aconcagua, que luego de dos años de lucha logró que el 24 de noviembre pasado todos los sectores políticos representados en la Legislatura porteña lo declararan de utilidad pública y sujeto a expropiación.
La presidenta de esta entidad, Paula Insaurralde, explicó las motivaciones de los vecinos: “Nosotros impulsamos un proyecto para convertir este histórico edificio en un espacio que priorice el desarrollo cultural de la zona, aportando indirectamente o directamente a mejoras en áreas tales como seguridad, minoridad, educación, tercera edad y urbanismo”. Pero el alivio y la satisfacción duraron poco. Recientemente el Jefe de Gobierno de la Ciudad, Mauricio Macri, vetó esta ley argumentando que el espacio cultural no es necesario en la zona. Alegó también la imposibilidad de expropiarlo dentro del período presupuestario 2011, tal como lo explicitaba la ley.
Desesperación de los vecinos
Por supuesto que las voces en rechazo del veto no se hicieron esperar. El viernes 13 de enero vecinos, asociaciones barriales y políticas se juntaron en la puerta de la histórica sala de Mosconi 3360 para manifestarse en contra de la decisión del Jefe de Gobierno. En ese sentido, Insaurralde fue clara con respecto a la decisión de Macri: “La repudiamos. Entendemos que contrariamente a lo que argumenta el Jefe de Gobierno la principal área de influencia de este polo, por vecindad e identificación, sería Villa Pueyrredon. Este barrio no pertenece a la Comuna 11, que es la zona que Macri argumenta como de exceso de centros culturales”.
A pesar del traspié reina el optimismo entre los vecinos, aunque saben que el camino será largo. “Estamos mejor parados que hace dos años porque ahora sabemos lo que queremos -asegura la presidenta de la Asociación Civil Aconcagua-. Tenemos el apoyo de los vecinos y de los comerciantes. Además, el costo del inmueble no afecta al presupuesto de la Ciudad”. Para Insaurralde, el veto no significa que se perdió la posibilidad de recuperar al Cine Aconcagua: la discusión se trasladará nuevamente a la Legislatura. “La instancia formal de la sanción de la ley tiene la posibilidad de que los legisladores insistan en el período 2012 consiguiendo los dos tercios del cuerpo, que son 40 votos. Los votos están, en noviembre estaban”, dice Insaurralde.
Para Basilio Sioutis, el comunero electo el 10 de diciembre pasado por la Comuna 12, Macri no tiene excusas para que el Aconcagua se vuelva a abrir como centro cultural. “Los vecinos queremos que los barrios estallen de cultura y esparcimiento. No entiendo al PRO; no es razonable tener este galpón espectacular y con historia cerrado. Es muy raro cómo entienden la cultura”, reflexiona Sioutis.
Tras las huellas de José
Los primeros recuerdos de su vida están asociados al Aconcagua, cuando su abuelo le mostraba orgulloso la obra que había edificado para que Villa Pueyrredon tuviera su cine. Para el único nieto varón de José Patti, José Luis Alesina, no sólo está en juego un cine de barrio sino también parte de su historia personal y familiar. “Vengo a este cine desde que nací, en 1956, por eso lucho para que sea convertido en un complejo cultural”, dice Alesina.
-¿Por qué se sumó a esta movida?
-Yo tengo ganas de luchar por un derecho humano básico que es el acceso a la cultura. Me enteré de la movida por Facebook y de
cidí sumarme.
-¿Qué motivó a su abuelo para abrir un cine?
-El se preguntaba por qué los vecinos debían viajar al Centro para ver una película. Por eso se le ocurrió construir un cine. Además pensó en grande e hizo una sala tan grande como la montaña de la Cordillera de los Andes. De allí viene el nombre. Cuando vio que la demanda superaba a lo construido, abrió el Cine Pueyrredon frente a la Plaza Leandro N. Alem. Hacia 1950, en el barrio funcionaban tres cines.
El Cine Aconcagua se inauguró el 5 de noviembre de 1945 con la película rusa Arco Iris. Patti fue su propietario durante muchos años y luego le cedió la explotación a la sociedad Argentina Sono Film, que después se lo vendió a la familia Suñé. Hoy quedó en manos de Edith Suñé. “Si bien no tenemos contacto con ella, sabemos que ve propicia la expropiación porque beneficia a ambas partes -explica Alesina-. Ellos no pueden hacer frente a una reapertura y tampoco les conviene mantener la sala cerrada”.
Los vecinos de Villa Pueyrredon repudiaron la resolución del Poder Ejecutivo porteño, que se negó a la expropiación de la sala argumentando que el barrio no necesita una nueva sede dedicada a las artes y el entretenimiento. A pesar del traspié, mantienen la esperanza de recuperar al cine del abandono y transformarlo en un centro cultural.
El vecino y periodista Javier Perpignan
Cuando el 5 de noviembre de 1945 José Patti materializó su sueño de abrir un cine para que los vecinos del barrio no tuvieran que viajar en tranvía hasta el Centro, no imaginó que su obra perduraría medio siglo llenando de fantasías a varias generaciones de pueyrredonenses. Pero cuando el futuro llegó, el cambio de costumbres provocó el declive de la sala que había nacido para ser tan grande como el pico más alto de la Cordillera de los Andes. Así es como terminó siendo utilizada para otras actividades alejadas del séptimo arte, por ejemplo templo evangélico, y cerró en 2009.
Desde entonces, los vecinos se están movilizando para evitar perderlo. Curiosamente la movida la inició por Facebook un chico de 16 años, que nació cuando el cine estaba cerrando. El resultado fue la Asociación Civil Aconcagua, que luego de dos años de lucha logró que el 24 de noviembre pasado todos los sectores políticos representados en la Legislatura porteña lo declararan de utilidad pública y sujeto a expropiación.
La presidenta de esta entidad, Paula Insaurralde, explicó las motivaciones de los vecinos: “Nosotros impulsamos un proyecto para convertir este histórico edificio en un espacio que priorice el desarrollo cultural de la zona, aportando indirectamente o directamente a mejoras en áreas tales como seguridad, minoridad, educación, tercera edad y urbanismo”. Pero el alivio y la satisfacción duraron poco. Recientemente el Jefe de Gobierno de la Ciudad, Mauricio Macri, vetó esta ley argumentando que el espacio cultural no es necesario en la zona. Alegó también la imposibilidad de expropiarlo dentro del período presupuestario 2011, tal como lo explicitaba la ley.
Desesperación de los vecinos
Por supuesto que las voces en rechazo del veto no se hicieron esperar. El viernes 13 de enero vecinos, asociaciones barriales y políticas se juntaron en la puerta de la histórica sala de Mosconi 3360 para manifestarse en contra de la decisión del Jefe de Gobierno. En ese sentido, Insaurralde fue clara con respecto a la decisión de Macri: “La repudiamos. Entendemos que contrariamente a lo que argumenta el Jefe de Gobierno la principal área de influencia de este polo, por vecindad e identificación, sería Villa Pueyrredon. Este barrio no pertenece a la Comuna 11, que es la zona que Macri argumenta como de exceso de centros culturales”.
A pesar del traspié reina el optimismo entre los vecinos, aunque saben que el camino será largo. “Estamos mejor parados que hace dos años porque ahora sabemos lo que queremos -asegura la presidenta de la Asociación Civil Aconcagua-. Tenemos el apoyo de los vecinos y de los comerciantes. Además, el costo del inmueble no afecta al presupuesto de la Ciudad”. Para Insaurralde, el veto no significa que se perdió la posibilidad de recuperar al Cine Aconcagua: la discusión se trasladará nuevamente a la Legislatura. “La instancia formal de la sanción de la ley tiene la posibilidad de que los legisladores insistan en el período 2012 consiguiendo los dos tercios del cuerpo, que son 40 votos. Los votos están, en noviembre estaban”, dice Insaurralde.
Para Basilio Sioutis, el comunero electo el 10 de diciembre pasado por la Comuna 12, Macri no tiene excusas para que el Aconcagua se vuelva a abrir como centro cultural. “Los vecinos queremos que los barrios estallen de cultura y esparcimiento. No entiendo al PRO; no es razonable tener este galpón espectacular y con historia cerrado. Es muy raro cómo entienden la cultura”, reflexiona Sioutis.
Tras las huellas de José
Los primeros recuerdos de su vida están asociados al Aconcagua, cuando su abuelo le mostraba orgulloso la obra que había edificado para que Villa Pueyrredon tuviera su cine. Para el único nieto varón de José Patti, José Luis Alesina, no sólo está en juego un cine de barrio sino también parte de su historia personal y familiar. “Vengo a este cine desde que nací, en 1956, por eso lucho para que sea convertido en un complejo cultural”, dice Alesina.
-¿Por qué se sumó a esta movida?
-Yo tengo ganas de luchar por un derecho humano básico que es el acceso a la cultura. Me enteré de la movida por Facebook y de
cidí sumarme.-¿Qué motivó a su abuelo para abrir un cine?
-El se preguntaba por qué los vecinos debían viajar al Centro para ver una película. Por eso se le ocurrió construir un cine. Además pensó en grande e hizo una sala tan grande como la montaña de la Cordillera de los Andes. De allí viene el nombre. Cuando vio que la demanda superaba a lo construido, abrió el Cine Pueyrredon frente a la Plaza Leandro N. Alem. Hacia 1950, en el barrio funcionaban tres cines.
El Cine Aconcagua se inauguró el 5 de noviembre de 1945 con la película rusa Arco Iris. Patti fue su propietario durante muchos años y luego le cedió la explotación a la sociedad Argentina Sono Film, que después se lo vendió a la familia Suñé. Hoy quedó en manos de Edith Suñé. “Si bien no tenemos contacto con ella, sabemos que ve propicia la expropiación porque beneficia a ambas partes -explica Alesina-. Ellos no pueden hacer frente a una reapertura y tampoco les conviene mantener la sala cerrada”.
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