En
2011, la dupla formada por Diego Capusotto y el guionista Pedro
Saborido decidió tomarse un descanso de la televisión, luego de terminar
la sexta temporada del ciclo Peter Capusotto y sus videos: un programa de rock , para preparar la película Peter Capusotto y sus tres dimensiones.
El film se estreno a fines de enero de 2012 y en poco más de un mes en
cartelera superó los 250.000 espectadores y una recaudación de 8,3
millones de pesos.
Esta noche, a las 22.30, en la Televisión Pública
empieza la séptima temporada del programa que se verá los lunes en ese
horario. Serán ocho episodios en los que estarán algunos personajes
conocidos, como Violencia Rivas, Bombita Rodríguez, el reggaetonero Latino Solanas y el músico judío Kosher Waters. El que al parecer no estará es Pomelo.
"Pomelo ya está en el imaginario que pertenece a un
circuito que está emparentado con el rock, que ya hizo de las suyas,
pero es un personaje que no sé si lo vamos a seguir haciendo. Ya está,
como tantos otros, porque también a veces nosotros solemos ser
espectadores de nuestro propio programa y hay personajes, incluso de los
clásicos, que nos resultan más contundentes que Pomelo para seguir
haciéndolos. Hay una voluntad de encontrarle a Bombita o a Violencia
otras historias. Pueden ser «las nuevas aventuras de...», mientras que
por ahí Pomelo ya no tiene nuevas aventuras", explica Capusotto
Pero también este año aparecerán nuevos personajes a
los que estuvieron imaginando y dándole espesor el autor y el
protagonista del programa. El primero de ellos es Pepito, un chico de 6
años que tiene un amigo invisible, el Gordo Vivencia, ex encargado de
seguridad del dúo musical Vivencia -célebre a mediados de los años 70 y
principios de los 80- que se corporiza en el mundo real y comete todo
tipo de desmanes.
Otro sketch será "Yo estuve ahí", en el que un
fanático del rock, obsesionado por llegar lo más cerca posible del
escenario, puede, por ejemplo, durante un show de Judas Priest
trascender dimensiones y avanzar a través de un mar de cuerpos sudorosos
hasta transportarse a un recital de The Pet Shop Boys, a un acto de
Daniel Scioli o a una conferencia de Paulo Coelho.
También estará el sketch "Dios, el contestador", en el
que la máxima autoridad celestial, agobiada por la demanda crónica del
tema de León Gieco "Sólo le pido a Dios", decide ejercer su legítimo
derecho a réplica. La canción "Sólo le pido a León" que compone funciona
como un esmerado y violento discurso en el que reclama a la humanidad
que se haga cargo de una vez por todas del libre albedrío.
Finalmente también estará el Cacho Macaulayculkin, que
era un tipo inteligente al que le gustaba hacer chistes malos. Para que
no lo tomaran por tonto se le ocurrió coronar la gracia con una frase:
"¿Cómo está el mar? Como siempre, al lado de la playa. ¡Cuac!",
costumbre que lo termina llevando a una granja para adictos a las
muletillas televisivas.
Luego del programa de Capusotto, los lunes, a las
23.30, en la Televisión Pública, se podrán ver los episodios de Muñecos
del destino, una innovadora propuesta que es nada más ni nada menos que
una telenovela interpretada con marionetas de tela. Este programa fue
producido en Tucumán con el apoyo del Plan Operativo de Promoción y
Fomento de Contenidos Audiovisuales Digitales para TV.
La historia transcurre en una reproducción de la ciudad
de Tucumán hecha en miniatura. Las escenografías son construidas con un
criterio realista que busca combinar las fachadas y exteriores de
muchos de los lugares más típicos de la provincia y sus interiores,
mezclando ambientes de las telenovelas clásicas con una representación
verosímil aunque irónica de las casas que allí existen.
Los títeres que interpretan esta historia se
caracterizan por tener solamente ojos. No poseen boca ni gestos faciales
de ningún tipo, lo cual plasma una propuesta visual que plantea un
fuerte contraste con el clima humorístico y melodramático de la serie.
El proyecto demandó la participación de más de 50
personas entre técnicos, artistas plásticos y actores. Fue importante
para la producción tucumana, ya que fue el primer producto a esta escala
realizado íntegramente por tucumanos en todos los escalafones de la
producción. La miniserie también contó con el apoyo de la Universidad
Nacional de Tucumán. Una propuesta para observar por su originalidad.
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